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sábado, 9 de octubre de 2010

Personalidad desadaptativa.

Los trastornos de la personalidad se caracterizan por patrones de percepción, reacción y relación que son relativamente fijos y socialmente desadaptados. Hoy he hecho un pequeño test para saber mis tendencias en trastornos de personalidad. Por supuesto son pequeñas directrices, nada demasiado concreto; sólo orientativo. Hice este test hace unos años, no por las vías expuestas aquí, sino por un trabajo de una asignatura (Psicología de la Personalidad), asignatura que me gustó bastante, aunque el profesorado que nos tocó ese año tuviese una organización global algo caótico.

Haciendo el test me salieron estos resultados.

Trastorno----- Grado

Paranoide -----BAJO

Esquizoide----- MODERADO

Esquizotipico----- BAJO

Histrionico----- BAJO

Antisocial -----BAJO

Narcisista -----MODERADO

Limite -----MODERADO

Obsesivo -----BAJO

Dependiente -----BAJO

Evitador -----ALTO
Test de transtorno de personalidad



A continuación paso a redactar en qué consiste cada trastorno, un poco por encima.

Trastorno de personalidad paranoide

Las personas con personalidad paranoide proyectan su propio conflicto y hostilidad hacia los otros. En general son frías y distantes. Encuentran intenciones hostiles y malévolas detrás de actos triviales, inocentes o incluso positivos y reaccionan con suspicacia a los cambios.

Frecuentemente, las suspicacias conducen a conductas agresivas o al rechazo por parte de los demás (justificando asi sus sentimientos originales). Los que tienen trastorno de personalidad paranoide a menudo intentan acciones legales contra otros, sobre todo si se sienten indignados y con razón. No son capaces de ver su propio papel dentro del conflicto. Aunque suelen trabajar en relativo aislamiento, pueden ser eficientes y concienzudos. A veces las personas que ya se sienten marginadas a causa de un defecto o una minusvalía (como sordera) son más prospensos a desarrollar una personalidad paranoide.

Trastorno de personalidad esquizoide

Las personas con trastorno de personalidad esquizoide son introvertidas, ausentes y solitarias. Parecen frías y distantes. Con frecuencia están absortas en sus propios pensamientos y sentimientos y temen la aproximación y la intimidad con otras personas. Sienten pocas reacciones emocionales, sintiendo indiferencia tanto a la crítica cómo a los halagos, a la vez que teniendo poco apetito sexual. Poco habladoras, sueñan despiertas y prefieren la especulación teórica a la acción. La fantasía es un modo frecuente de enfrentarse a la realidad.

Trastorno de personalidad esquizotípica

Las personas con una personalidad esquizotípica, igual que aquellas con trastorno de personalidad esquizoide, se encuentran emocional y socialmente aisladas. Tambien desarrollan pensamientos, percepciones y comunicaciones extrañas, a la vez que suelen vestirse de una manera nada peculiar. Aunque estas rarezas son parecidas a las de personas con esquizofrenia, y aunque la personalidad esquizotípica se encuentra a veces en la gente con esquizofrenia antes de que la desarrollen, la mayor parte de los adultos con personalidad esquizotípica no desarrolla esquizofrenia. Algunas personas muestran signos de pensamiento mágico (la idea de que una acción particular puede controlar algo que no tiene ninguna relación con esto). En su lenguaje suelen divagar bastante, usando un pensamiento exageradamente elaborado, artificioso y algo estereotipado.

Trastorno de personalidad histriónica

Las personas con personalidad histriónica o histérica buscan llamar la atención y se comportan de modo teatral. Su modo de ser tiene como resultado el establecer relaciones personales con facilidad pero de modo superficial. Las emociones a menudo son exageradas, infantiles e ideadas para provocar simpatía o atención de los otros. Las personas con personalidad histriónica son proclives a los comportamientos sexualmente provocativos o a sexualizar las relaciones que no son sexuales. Pueden no querer realmente una relación sexual; más bien, sus comportamientos seductores frecuentemente encubren un deseo de dependencia y protección. Algunas personas de personalidad histriónica también son hipocondríacas y exageran sus problemas físicos para llamar la atencion.

Trastorno de personalidad narcisista

Las personas de personalidad narcisista tienen un sentido de superioridad y una creencia exagerada en su propia importancia. La persona con este tipo de trastorno de personalidad puede ser exageradamente sensible a los fracasos, a la derrota o a la crítica y, cuando se la enfrenta a un fracaso para comprobar la alta opinión de sí mismos, se ponen fácilmente rabiosos o deprimidos. Como creen que son superiores a los demás, esperan ser admirados y, con frecuencia, sospechan que los envidian. Sienten que merecen que sus necesidades sean satisfechas sin demora y por eso explotan a otros, cuyas necesidades son consideradas menos importantes. Su comportamiento es a menudo ofensivo para otros, que les encuentran arrogantes o mezquinos.

Trastorno de personalidad antisocial

Las personas con personalidad antisocial, la mayor parte de las cuales son hombres, muestran insensibilidad por los derechos y sentimientos ajenos. Explotan a otros para obtener beneficios.

Característicamente, tales personas expresan sus conflictos de un modo impulsivo e irresponsable. Toleran mal la frustración y, a veces, son hostiles o violentos. A pesar de los problemas o el daño que causen a otros por su comportamiento antisocial, no sienten remordimientos o culpabilidad. Al contrario, racionalizan cínicamente su comportamiento o culpan a otros. Sus relaciones están llenas de deshonestidad y de engaño. La frustración o el castigo raramente modifican su conducta. Las personas con personalidad antisocial tienen tendencia al alcoholismo, a la toxicomanía, a las desviaciones sexuales, a la promiscuidad y a ser encarceladas. Son propensas a fracasar en el trabajo y a trasladarse de un sitio para otro. Con frecuencia tienen una historia familiar de comportamiento antisocial o abuso. Tienen una esperanza de vida inferior a la media, pero entre los supervivientes, esta situación tiende a disminuir o a estabilizarse con la edad.

Trastorno de personalidad límite

Las personas con una personalidad límite, mayormente mujeres, son inestables en la percepción de su propia imagen, en su humor, en su comportamiento y en sus relaciones personales (a menudo tormentosas e intensas).La personalidad límite se hace evidente al principio de la edad adulta pero disminuye con la edad.

Estas personas han sido a menudo privadas de los cuidados necesarios durante la niñez. Consecuentemente se sienten vacías, furiosas y merecedoras de cuidados.Cuando las personas con una trastorno de personalidad límite se sienten cuidadas, se muestran solitarias y desvalidas, frecuentemente necesitando ayuda por su depresión, el abuso de sustancias tóxicas, las alteraciones del apetito y el maltrato recibido en el pasado. Sin embargo, cuando temen el abandono de la persona que las cuida, su humor cambia de modo radical. Con frecuencia muestran una cólera inapropiada e intensa, acompañada por cambios extremos en su visión del mundo, de sí mismas y de otras (cambiando del negro al blanco, del amor al odio o viceversa pero nunca a una posición neutra). Si se sienten abandonadas y solas pueden llegar a preguntarse si realmente existen (esto es, no se sienten reales). Pueden devenir desesperadamente impulsivas, implicándose en una promiscuidad o en un abuso de sustancias tóxicas. A veces pierden de tal modo el contacto con la realidad que tienen episodios breves de pensamiento psicótico, paranoia y alucinaciones.

Estas personas son vistas a menudo por los médicos de atención primaria; tienden a visitar con frecuencia al médico por crisis repetidas o quejas difusas pero no cumplen con las recomendaciones del tratamiento. Este trastorno es también el más frecuentemente tratado por los psiquiatras, porque las personas que lo presentan buscan incesantemente a alguien.

Trastorno de personalidad evitadora

La gente con una personalidad evitadora es muy sensible al rechazo y teme comenzar relaciones o alguna cosa nueva por la posibilidad de rechazo o de decepción. Estas personas tienen un fuerte deseo de recibir afecto y de ser aceptadas. Sufren mucho por su aislamiento y su falta de habilidad para relacionarse cómodamente con los demas. Al contrario de aquellas con una personalidad límite, las personas con un trastorno de personalidad evitadora no responden con cólera al rechazo; en lugar de eso, se presentan tímidas y retraídas. El trastorno de personalidad evitadora se parece mucho a la fobia social.

Trastorno de personalidad dependiente

Las personas con una personalidaddependiente transfieren las decisiones importantes y las responsabilidades a los demas y permiten que las necesidades de aquellos de quienes dependen se antepongan a sus necesidades propias. No tienen confianza en sí mismas y manifiestan una intensa inseguridad. A menudo se quejan de que no pueden tomar decisiones y de que no saben qué hacer o cómo hacerlo. no les gusta expresar opiniones, aunque las tengan, porque temen ofender a la gente que necesitan. Las personas con otros trastornos de personalidad frecuentemente presentan aspectos de la personalidad dependiente, pero estos signos quedan generalmente encubiertos por la predominancia del otro trastorno de personalidad. Algunos adultos con enfermedades cronicas desarrollan personalidades dependientes.

Trastorno de personalidad obsesivo compulsiva

Las personas de personalidad obsesivo compulsiva son formales, confiables, ordenadas y metódicas pero a menudo no se adaptan a los cambios. Son cautos y analizan todos los aspectos de un problema, lo que dificulta tomar decisiones. Aunque estos signos están de acuerdo con los estándares culturales de occidente, los individuos con un trastorno de personalidad obsesivo compulsiva toman sus responsabilidades con tanta seriedad que no soportan los errores y prestan tanta atención a los detalles que no completan sus tareas. En consecuencia, estas personas pueden entretenerse en los medios para realizar una tarea y olvidar su objetivo. Sus responsabilidades les crean ansiedad y raramente encuentran satisfacción en sus logros.

Estas personas son frecuentemente grandes personalidades, en especial en las ciencias y otros campos intelectuales en donde el orden y la atención a los detalles es fundamental. Sin embargo, pueden sentirse desligadas de sus sentimientos e incómodas con sus relaciones u otras situaciones que no controlan, con lo impredecible o cuando deben confiar en otros.

Para tener una respuesta más fiable, debería hacer un test sobre un trastorno de personalidad específico, teniendo en cuenta muchos aspectos determinados. A su vez, el DSM IV propone una serie de características a tener en cuenta para diagnosticar de manera eficaz un trastorno de personalidad (usando un sistema categorial, lo que tiene sus contras, pero eso ya es otra historia, que hablaré en otro momento). Pulsa aquí para tener un poco más de información.

No obstante, autoanalizar un trastorno de personalidad no resulta fácil, por no decir que los resultados son sesgados: una persona externa puede dar una información más fiable, siempre y cuando cuente con el material y la experiencia para ello. Cuando hablamos de personalidad desadaptativa, tenemos en cuenta una media de la población determinada, así cómo las consecuencias inevitables de que unos determinados atributos de la persona interactúen con esa media. Por lo tanto, partir de la normativa cultural de un sitio se hace impresindible a la hora de tomar un veredicto. Quién sabe, puede que lo que consideramos persona "sana" en términos de personalidad en el momento presente, se convierta en persona insana en el futuro.

jueves, 30 de septiembre de 2010

¡Este miedo no estaba antes!

En psicología presumen de ser capaces, mediante condicionamiento, de extinguir el miedo a alguien. E incluso, si se lo proponen, crear un miedo a alguien.

¿Condiciona...qué?
Partimos de la idea de que nuestras
conductas son en su mayoría generadas por el ambiente, no por la genética. A parir de ahí, las experiencias conforman nuestra manera de interactuar con el mundo.

Imagina que una persona tiene una respuesta positiva a un estímulo (ej.: un abrazo de un ser querido). A su vez, tiene respuesta neutra a otro estímulo (una habitación). Si emparejamos repetidamente el abrazo con la habitación, llegará un momento que cuando entremos en la habitación (sin recibir abrazo de por medio) sintamos cierto grado de satisfacción por ese lugar. Hemos condicionado la respuesta hacia un objeto o lugar que era neutro en un principio.

Paulov lo probó con perros: Sabemos que el perro saliva normalmente cuando ve una chuleta. ¿Verdad? Pues emparejó el estímulo "chuleta" con el sonido de una campanita (que no generaba una respuesta para él). Después de varias sesiones, Paulov tocó la campanita, sin chuletón a la vista. El perro, automáticamente, se puso a salivar.Lo mismo pasaría con un objeto neutro y un objeto negativo: el emparejamiento de ambos creará posteriormente un condicionamiento aversivo hacia un objeto que en principio era neutro.

¿Y si tienes una aversión hacia un objeto, animal o cosa? Pues puedes cambiarlo, con
contracondicionamiento. La cuestión es emparejar la causa que te da un sentimiento negativo (por ejemplo, miedo) y emparejarlo con un estímulo positivo (ej.: caricias). Por supuesto, en este caso sería enfrentarse al objeto negativo de forma paulatina y no de golpe, porque, si no ¡Podría la persona desarrollar aversión a las caricias!

¡Watson entra en combate!

Watson experimentó sobre las bondades y no tan bondades del condicionamiento (al igual que otros muchos, cómo Paulov).
A Watson se le conoce también por la investigación que hizo con dos niños: Peter y Albert.

-Peter y su miedo a los conejos:
Un niño de tres años tenía mucho miedo a los conejos. Watson, procedió:

1) Puso el conejo a una distancia prudencial.
2) Cada vez que aparecía el conejo, el niño obtenía leche con galletas.
3) En cada sesión, cada vez el conejo estaba más cerca, siendo, no obstante, la recompensa la misma.
4) Resultado: el niño fue capaz de tener el conejo en su regazo e incluso acariciarlo, sin que se alarmase.
Había superado el miedo.

-Albert y el gran debate:

Watson ayudó a un niño a mitigar el miedo a los conejos mediante el condicionamiento. Pero ¿Sería capaz de
infundir miedo mediante el procedimiento inverso? ¿Hasta qué punto generalizaría dicho miedo? ¿Cuánto tiempo duraría? Más allá de que pudiera resultar cruel generar miedo, la curiosidad fue más fuerte.
A Albert, un niño sano de 9 meses, no le daban miedo los animalitos peludos. Pero sí le aterraban los ruidos fuertes.

1) Cada vez que aparecía un ratón blanco, el experimentador generaba un ruido muy fuerte, haciendo llorar a la criatura.
2) Resultado: el niño no sólo tuvo miedo a ese ratoncillo en particular: generalizó su miedo a perros, ratas, peluches y prendas de lana.

La cosa es que Watson no implantó nunca a Albert la fase en la que quitaba al niño el miedo por los seres peludos. Algunos dicen que fue porque su madre retiró al bebé de los experimentos. Otros aseguran que fue debido a que el plazo máximo para que Watson entregara los resultados del estudio eran muy próximos, lo cuál se debió a una falta de tiempo.

Nunca se supo con seguridad si el miedo desarrollado en el pequeño continuó el resto de su vida. Esto generó bastante controversia, ya que existía posibilidades de que al niño lo hubiesen “desagraciado” de alguna manera.

Hace poco tiempo se descubrió que la vida del pequeño fue muy corta: Douglas Merritte (el verdadero nombre del niño, puesto que "Albert" era un seudónimo), murió con tan sólo 6 años de hidrocefalia, probablemente a consecuencia de una meningitis.


Visión propia.
Muchas veces tenemos miedo irracionales. No sabemos cuando los hemos adquirido, pero sabemos que nos asustan. Dicen que cuando un miedo es adquirido muy tempranamente es más difícil de eliminar. La adquisición tanto de estímulos aversivos cómo atractivos se genera con mayor facilidad a corta edad. ¿
Muchas fobias habrán sido debidas a experiencias condicionadas? No es fácil saberlo. Pero sería interesante planteárselo en fobias cómo el miedo a los payasos, a determinados animales inofensivos o incluso a determinadas piezas musicales.

Pero claro
¿Cómo hallar la raiz? Después de todo, no sabemos el grado de generalidad que ha tenido una determinada fobia. Por ejemplo, si tenemos miedo a subir en ascensor, no necesariamente es que hallamos tenido una experiencia traumática relacionada con los ascensores. A lo mejor es que tenemos miedo a sitios cerrados. Y a su vez, tenemos miedo a sitios cerrados porque tenemos miedo a que nos falte el aire. Buscar la raiz de un miedo no siempre es fácil.

Además, considero que si determinados estímulos son la raiz para desarrollar otros (los ruidos fuertes para generar la fobia en Albert), eso implica que
existen unos miedos que son engendrados de manera innata, quizá por años de evolución. La pregunta ¿Qué miedos son innatos y cuáles no? Aquí hay posturas para todos los gustos. Algunos dicen incluso que el miedo a las arañas es innato, mientras que otros lo niegan en suma.

Ojo: innato no implica que aparezca justo al nacer. Algunos miedos se desarrollan de manera innata a lo largo del tiempo, igual que la capacidad de adquirir fácilmente el lenguaje a una determinada edad.

Me apasiona el tema del miedo. Y a la vez me aterra ¡Cómo no!

domingo, 7 de marzo de 2010

Compromiso: hombres y mujeres.

Hoy en el tuenti, se me ocurrió poner un vídeo muy simpático.

Lo que empezó como algo inocente acabó siendo un cuestionamiento sobre el compromiso y el afrontamiento diferencial de hombres y mujeres y preguntarse quién es más feliz en el mismo una vez se afinca en este.
Según las
ideas que nos han inculcado los profesores de diferentes materias en mi carrera (psicología):
a) Los hombres casados son más felices que las mujeres casadas. Esto implica que la esperanza de vida del hombre casado es superior y la esperanza de vida en la mujer casada, inferior.
b) Los hombres divorciados lo pasan peor que las mujeres divorciadas (a pesar de que la mujer de manera endógena tiene más propensión a tener depresión de manera general).
c) La mujer es la que normalmente suele iniciar los trámites del divorcio.
d) La mujer, no obstante, tiene menos miedo al compromiso y se plantea antes una relación estable.

Desde
mi punto de vista, yo creo que las normas culturales pueden explicar un poco estos datos:
a) La felicidad de los hombres casados es debido sobre todo cuando no hay repartición de tareas y la mujer se ve sobrecargada con los hijos, tareas del hogar y trabajo externo. Supone una cantidad de estrés inimaginable (o por desgracia imaginable y tangible para muchas).
b) Cuando existe un divorcio:
* Si el hombre que sufre el divorcio dependía de la mujer para los quehaceres, lo tiene bastante jodidillo.
*Si la mujer se queda con la custodia de los niños, el hombre sufre doble pérdida.
*Si en la repartición de bienes la mujer se queda con la casa, al hombre lo desestabilizan de su rutina actual.
*Si la mujer es quién lo deja a él, éste traduce este acto como bochornoso.
c) Las razones de divorcio iniciadas por una mujer son muchas:
*Malos tratos, ya sean físicos y/o psicológicos:Las campañas para la igualdad de la mujer y la protección de sus derechos han formado una mujer que es capaz de rebelarse y de decir que el divorcio no es haber perdido, sino haber ganado una vida nueva, cuando la situación es una enfermedad. Esto lo considero algo muy positivo, ya que históricamente la mujer ha sido mil veces apaleada, aprovechándose de su aparente fragilidad.
*Desigualdad autopercibida.
*Infidelidad.
*Expectativas no cumplidas (a veces por poner el listón demasiado alto, todo hay que decirlo): Lo malo de las novelas románticas es el concepto del "amor ideal". Eso crea un concepto de príncipe azul que no es jamás conseguido. Cuando las mujeres sueñan con casarse, muchas veces piensan en un hombre "ideal" sin tener en cuenta que son seres humanos.
No sé a ciencia cierta qué es lo que hace que sea la mujer y no el hombre el que realice los trámites iniciales. Supongo que, si la mujer por lo general está más a disgusto que el hombre, las posibilidades de que esta proponga el divorcio son mayores.
d) Diferencia de percepción del compromiso: Yo creo que los roles forman un papel fundamental. A veces, el papel de las mujeres es tener un trabajo y formar una familia, cosa que en los hombres no está tan clara. Además, la mujer cuenta con más prisa ya que para tener hijos se necesita una edad. No obstante, el hombre puede estar pensándoselo tranquilamente. Otra cosa que también puede influir son lo hábitos y el status: Un hombre que suele salir con muchas chicas y eso le otorga un título de triunfador, le costará dejar a un lado su "título". Sin embargo, una mujer que sale con muchos hombres no es lo que se dice una persona de buen ver.

No obstante, estas estadísticas deben de ir renovándose cada poco
tiempo, ya que la conciencia del hombre en la igualdad con respecto a la mujer va creciendo considerablemente. Deberíamos ver si, una vez las normas y creencias culturales van cambiando a mejor, los datos se mantienen estables. Y no olvidar que, a pesar de todo, hay muchas mujeres que también tienen mucho miedo al compromiso (quién podría olvidar "Novia a la fuga").

lunes, 28 de septiembre de 2009

Tanto ego da jaqueca


¿Cuántas horas al día pensamos en nosotros mismos? He estado buscando con la esperanza de encontrar alguna investigación que arroje un poco de luz a este interrogante. No he tenido suerte. De todas formas, puede que exista algún estudio; también es verdad que las revistas psicológicas son muy herméticas y no facilitan su divulgación demasiado por internet.

Lo que si se sabe es que, pensar mucho en uno mismo es sinónimo de egocéntrico, lo que convierte a la persona en un ser desagradable e infantil, poco empático. Después, y ese es el remate, están las personas egocéntricas y con muchas ganas de llamar la atención. Estudiando en segundo de psicología, dimos algunos trastornos de personalidad y aquella persona con intento desmesurable de llamar la atención es catalogado como persona histriónica: Una persona teatral, que busca alguna manera de que se fijen en ella. Para ser más exactos, las características de una persona histriónica consisten en:

-Quieren ser el centro de atención.

-Tienen un comportamiento sexual, seductor, provocador.

-Su comprensión emocional es superficial y rápidamente cambiante.

-Su aspecto físico busca llamar la atención, aunque cuando muchas personas lo miran no se siente bien.

-La forma de hablar es subjetiva, sin matices.

-Autodramatización, teatralidad, exagerada expresión emocional.

-Son sugestionables.

-Consideran sus relaciones más íntimas de lo que realmente son.

-Suelen tener estallidos de ira y descontrol.

Suena una persona horrible. Me escandaliza la posibilidad de que pueda ser esa persona insensible y desconsiderada. Pero también resulta una falta increible de respeto juzgarlas y criticarlas de esta manera solo por no ser personas sacrificables, modestas, humildes, comprensibles y todo eso típico de las heroínas de las novelas rosas. Son personas con sus problemas, sus virtudes y sus puntos de vista, y deben ser respetadas, como todo el mundo.

Bueno, tengo la seguridad de que sé ponerme en el lugar de los demás y dejar de vez en cuando dejar de pensar en mí. Y ni se me pasaría por la mente ponerme en situación sexualmente provocativa, como si fuera una conejita en celo. No obstante, reconozco tener algunos de esos rasgos.

Quizás tenga complejo de volverse invisible de un momento a otro, y hacen cualquier cosa por que esa transparencia física no se haga patente.

Me doy cuenta que tengo una imperiosa necesidad de llamar la atención. No intentado hacer cualquier cosa, claro está. Busco el cariño imperioso de la gente y algo lo posible para que:

1.- Me presten atención.

2.-Esa atención esté ligada al cariño.

Pero esto no es nada nuevo. Me repito demasiado ¿no creéis? Bueno, supongo que el hecho de repetirme demasiado en algunos temas forma parte de mi personalidad y eso, como todo lo demás, es relevante para este blog, que es un pedacito del espejo de mi interior.

Yo creo que todos buscamos algo de atención. Muchas personas buscan pareja para encontrar un poco de atención. La verdad es que no lo considero correcto para nada: las personas que se cierran a su pareja para obtener la atención que necesitan se conviertan en unas personas posesivas y desconsideradas. La pareja debe ser una persona que haga posible un enriquecimiento mutuo, un cariño enorme. Alguien con quien no tengas que desmostrar ni demostrarte nada porque forma parte tanto de ti, que lo suyo es tuyo y lo tuyo es suyo. Y, por supuesto, respeto por el espacio individual de cada uno. Y, por supuesto, no tengo estallidos de ira y descontrol. Con lo controladora que soy con mis propias emociones y mis actos, si hay algo que me enfurece externamente, ya buscaré la manera de echarme la culpa a mí misma y tragármelo. XD

Una persona que insiste en obtener un poco de atención al día para ella de manera exclusiva ¿no está siendo desconsiderada ella también? Incluso cuando estás escuchando los problemas de los demás, a veces lo haces y piensas "escuchando a esta persona, de alguna manera estoy demostrándole lo mucho que la aprecio" Esto implica que, de manera indirecta, estoy intentando llamar la atención, dejando a esa persona que sea protagonista de su propia historia personal narrada.

¿Por qué me pasa eso? A veces, cuando estoy hablando (y no me trabo con los nervios, como suele pasar a menudo y me olvido por un momento de mis estúpidos complejos) me siento tan bien pensando de, al menos por un minuto de la vida de otra persona yo soy el centro de su vida. Solo un minuto. Con un minuto me vasta. Pero no debería perseguir eso. Debería conformarme con los minutos para mí. ¿Oh no? ¿O simplemente dejame llevar por el principio budista de no pensar en nada y simplemente ser? Me encantaría poder solo concentrarme en el presente, no desear nada, ni esperar nada. Sentir.

No obstante, soy una persona muy contradictoria: cuando me alavan de manera directa, me siento abrumada e incómoda porque, a pesar de intentar que me presten atención, una parte de mí desea que no pongan expectativas en una persona que puede defraudarles en el futuro. No me aclaro ni a la de tres ¿eh?

lunes, 31 de agosto de 2009

Pendiente de lo automático: una fórmula de la ansiedad


Cuando somos conscientes de las cosas que hacemos automáticamente, las hacemos peor. Es cierto. Y lo peor es que intentas de alguna manera volver a ese estado en el que hacías las cosas de manera automática. Pero cuanto más intentas volver a ese estado de inconsciencia, más te sigues concentrando en ese estado incómodo e inusual. Y sientes cada vez más agobio. Sientes que nadie está en tu situación y no te puedes concentrar en otros aspectos. Sientes ansiedad "quiero salir de este maldito estado que me impide concentrarme en otras cosas que antes me concentraba". Y todo transcurre a la vez que intentas por todos los medios u externamente no se note el problema que llevas dentro.
Un ejemplo es la respiración. Normalmente respiramos de manera automática. Pero de repente te fijas que la inspiración e espiración puede ser voluntaria. Y de repente parece que si no te concentras en inspirar e espirar no lo vas a hacer. Y no puedes pensar en otra cosa. Y acaba agobiándote tener que respirar. Y no puedes dejar de pensar en ello. Intentas concentrarte en otra cosa. Pero no puedes. Cada vez te sientes más agobiado/a. Tanto, que deseas irte a dormir para poder descansar la mente, que ya está hasta la santa coronilla de ese tema obsesivo y que no puedes quitar de tu mente.
A mí últimamente de vez en cuando me ataca una de estas obsesiones. La que más me está actualmente comiendo el tarro es la de hablar. Sí, la de hablar, como lo leéis. Normalmente, cuando hablas, no estás pendiente de como construyes las palabras. Simplemente piensas en una idea abstracta y las palabras fluyen por sí solas. Pero, un día te entra un miedo absurdo: "¿y si me trabo cuando estoy hablando y construyo mal las palabras?" O simplemente, te percatas de que para comunicar una idea necesitas crear una construcción sintáctica y morfológica. Y entonces empieza la pesadilla. Cada vez que vas a comunicar algo, no puedes evitar analizar la forma en que vas a expresar esa idea. Y por absurdo que parezca, cuanto más elaboras dicha expresión, más te trabas. ¡Menuda paradoja!
Empiezas a trabarte sin parar cuando hablas y la ansiedad se apodera de ti. ¡Maldita sea, quiero expresar las ideas sin pensar en como debo decirlo; sin pensar en los artículos, adjetivos, preposiciones y vocabulario empleado en cada momento! Sientes que la gente te mira raro. Cada vez estas más nervioso/a, quieres parar, te empieza a doler la cabeza, te sientes sobrecargado/a. Y cuando estás a solas, no paras de reprocharte a ti mismo/a de esta conducta. Y eso implica que te concentres más en no trabarte al hablar . Lo que en causa aún más dificultades para comunicarte. Y así, sin parar. Además, las ideas que quieres expresar se convierte en algo irrelevante ¡Ahora el objetivo último es que te salgan las palabras adecuadas, en el formato justo. La conversación pierde sentido y se convierte en algo angustioso. Hasta que un buen día, se te olvida esta paranoia y vuelves a un estado de más paz mental. Hasta que vuelva. Otra vez.

domingo, 3 de mayo de 2009

Lobotomía: no urgues con el palo...

El intento de querer controlar la capacidad del hombre por someterse a la autoridad ya se ha visto desde hace bastante tiempo, sobre todo en los casos de rebeldía reactiva.
Durante 1890-1900 varias observaciones clínicas mostraron que los lóbulos frontales del cerebro eran importantes en la modulación emocional de las personas y primates superiores.


Posteriormente, tres señores hicieron su contribución a la investigación y futura práctica de la lobotomía: Fulton, Moniz y Freeman.

-Fulton, hacia 1928, hizo un experimento iimportante al efectuar una lobotomía (ablación de los lóbulos frontales) en 2 Chimpancés que tenían un comportamiento particularmente violento.

-Moniz, hacia 1934, practicó la lobotomía en dos presos hyper-violentos de las cárceles portuguesas y efectivamnente les cambio el comportamiento.

-Los estudios de Moniz fueron de interés de un neurólogo, Walter Freeman, el cual decidió hacer las lobotomías en forma industrial. Aquí empezó la barbarie.


Inicialmente la lobotomía (a la Moniz) era un proceso trabajoso y complejo. (anestesia, post-operatorio, infecciones, etc...) haciéndose sólo en pacientes obviamente violentos.

Pero Freeman decidió crear la técnica rápida. Esta técnica consistía en la introducción, por la órbita ocular, de un pequeño cincel que después se introducía en el lóbulo y se usaba para erosionar las fibras nerviosas.De esta manera Freeman podía hacer lobotomía de la misma manera que un dentista atiende a sus pacientes: ambulatoriamente.
Aunque popularmente se llama lobotomía, muchos defienden que debería llamarse leucotomía prefrontal, ya que el término es más fiel al proceso de acción: la zona prefrontal de la sustancia blanca.
Entre lobotomías y leucotomías comenzó la barbarie. Muchas personas fueron víctimas de este devastador método. Se empezó a usar a la ligera, para casos de ezquizofrenia, bipolaridad, homosexualidad, rebeldía...

Un caso muy conocido es el de Rossmary, una de las hijas del presidente Kennedy. La joven nació con un pequeño retraso mental que, aunque evidente en conversaciones largas, no la impedía para realizar tareas cómo el cuidado de sus hermanos. Pero, llegados los 20 años, en parte por la impotencia de no poder compararse a sus hermanos en el seno de una familia ultracompetitiva, la llevó a continuas pataletas, ataques de cólera y escapadas de casa, pidiendo cariño a desconocidos que acababan acostándose con ella.
Fue entonces cuando a Rossmary se le practicó una leucotomía. El resultado fue catastrófico: aunque muy sumisa, su retraso mental fue mucho más acusado. A consecuencia, fue encerrada en un centro mental, dónde pasó el resto de su vida, ocultada por la prensa y no volviendo a salir en ninguna foto de la familia Kennedy. No se sabe si fue por protegerla o para no ensuciar la imagen de la familia. O un poco de ambas.

En última instancia entre 40.000 y 50.000 pacientes fueron lobotomizados, con poco o sin cualquier estudio de seguimiento para considerar si el tratamiento era eficaz. Las lobotomías como forma de tratar la enfermedad mental eran una barbarie, que solo pudo ser frenada con el desarrollo de anti-psicóticos y hoy en día se practican procedimientos lesivos de núcleos cerebrales localizados mediante técnicas menos invasivas. La última lobotomía se practicó en 1967.


Aquí un vídeo que, aunque en inglés, refleja las imágenes de por sí la cruda práctica
http://www.youtube.com/watch?v=_0aNILW6ILk

sábado, 24 de enero de 2009

El trastono obsesivo compulsivo



Por idea obsesiva entendemos cualquier pensamiento, idea o sensación que aparece en una persona, de forma indeseada, y que de forma característica es repetitiva (aparece una y otra vez) y es considerada absurda, desagradable e incluso repugnante por parte del sujeto. Estas ideas causan gran angustia en las personas que las padecen, que tienen la sensación de "no poderse librar de ellas", y que, para disminuir esa tensión, comienzan a realizar ciertas conductas, también repetitivas y realizadas siempre de la misma manera; estas conductas son las llamadas compulsiones, o también rituales, dado el carácter "mecánico" que poseen. Por ejemplo, lavarse las manos constantemente, repetir una frase determinada, ordenar algo simétriamente, etc.
Sin embargo, otras veces dichas conductas no son visibles, sino que son continuos pensamientos e intentos silenciosos de acallarlos. Pero, como suelen decir por ahí: "Desea no pensar en el elefante rosa y pensarás aún más en elefantes rosas".

Los pensamientos que son más comunes en ambos casos son:
-Preocupación incesante por la suciedad, la contaminación y el contagio

-Creencia recurrente de que algo no se ha hecho bien, aunque el sujeto sepa que no es cierto

-Miedo a no poder controlarse a matar o dañar a seres queridos

-Pensamientos blasfemos en una persona religiosa

-Miedo a perder alguna cosa, aunque su importancia sea mínima

-Sonidos, palabras o imágenes absurdos o disparatados.
-Autofijación constante por cada pequeña acción que hace, por miedo a no ser "normal".
-Necesidad constante por recordar cosas que pueden ser triviales.

La causa exacta del TOC no es todavia conocida. Pero los investigadores medicos sospechan que es un desequilibrio bioquimico en el cerebro. Puede ser que haya un fallo en la neurotransmision cerebral, especificamente en una de las sustancias serotonia encargadas de transportar mensajes neurales entre las celulas cerebrales que aparentemente regulan el comportamiento repetitivo. Este desequilibrio puede ser heredado. Tambien, factores psicologicos, y del medio ambiente, que causan tension nerviosa puedan empeorar los sintomas.

Por lo general afecta a un 2% de la población, pero el TOC no visible (rumiaciones mentales, sin rituales visibles) podría hacer que las cifras subieran. Cómo mencionamos antes, esta clase de TOC, no cuenta con rituales que mantengan la tranquilidad del paciente, sino que intentan exhaustivamente autocontrolar mentalmente lo que le atormenta. Esto implica un procesamiento mental a veces de 10 veces más rápido que el normal, lo que produce una ansiedad imposible de evadir, ya que es la propia persona la que, sin poder controlarlo, se autosuministra.

El tratamiento es de tipo psiquiátrico y psicológico. Aunque el tiempo de terapia es largo, vale la pena.

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