jueves, 11 de julio de 2013

Alba de polvo (prueba de pictulato)

El cielo está teñido de naranja. Es una playa con piedras blancas, como la tiza, con algún toque ocre. Ligero polvo en suspensión, a menos de 1 metro del suelo. Brisa marina, sonido de olas acariciando la orilla.Un joven se encuentra encima de una roca, también de color calizo. Sus pantalones son cortos, de tela vaquera y algo desilachados, su camisa es de color pistacho, sin mangas. Su tez dorada es interceptada por pelos castaños en todo su cuerpo, que se tupen concorde van acercándose a su cara y cráneo. Sentado, agarrándose las piernas, a la altura de los tobillos; mientras sus pies descalzos con numerosos callos y uñas algo amarillas tocan la superficie rocosa. Su semblante es serio, con los labios ligeramente agrietados. Su mirada se encuentra en el horizonte, serena, con un toque de melancolía. Su respiración es pausada. Cara de perfil donde sobresale una nariz algo aguileña. Carece de sombra. 
Gira lentamente la cabeza, mientras su pelo semilargo castaño juega con el viento. El soplo de aire constante aumenta. Se puede apreciar su otro ojo, aquel que antes permanecía oculto por la perspectiva. Una gota de sangre cae de éste, atravesando su mejilla, hasta que tropieza con su barba. No deja de mirarte fijamente. 
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 El significado de pictulato es algo que seguramente ya existe (¡la cantidad de cosas que ya están inventadas en el mundo literario!) pero se me cruzó por mi mente el otro día.
Es un género sumamente descriptivo, con dos variantes:
 1) Descripción estática de escena.
 2) Performance literario con acompañamiento paisajista.
En ambos casos, comienza con la descripción de una imagen, con todos sus detalles, como si de un cuadro se tratase. El orden de lo descrito es importante: es como el principio, desarrollo y final de un relato. La acción y tensión transcurre en la composición misma.
La bifurcación se ve cuando en la propia descripción aparece cierto movimiento, que se detalla, en el caso de la segunda opción antes citada. Cada gesto es importante, tiene presencia, fuerza. No hay un conjunto complejo de acciones encadenadas y se intenta evitar los diálogos en todo momento: es muy visual. Como mucho, algún sonido. También puede surgir algún olor.
Se intenta en todo momento no dar explicaciones del por qué de la imagen, ni entablar relación con el pasado o posible futuro de la escena, ni tampoco de suposiciones de cualquier tipo. Se usa el tiempo presente en todo momento, para que el lector se sienta como un viajero que acabase de aterrizar en un paraje desconocido y estuviese viviéndolo segundo a segundo.
Aún debo pulir un poco más el concepto; quizás no abriendo tanto la mano con lo del añadido de sonidos y olores. Ya lo iré viendo. XD



sábado, 5 de enero de 2013

Marco translúcido


-¿Por qué me has traído a esta exposición?
-¿No te ha gustado?
-La temática me ha parecido fea.
-La realidad no siempre es bonita.
-Pero estamos hablando de cuadros, no de realidad.
-Un cuadro puede ser una expresión de una realidad.
-Yo voy a ver cosas bonitas. Para cosas feas, las de mi vida cercana. ¿De qué me sirve conocer esa realidad?
-¿Y de qué sirve no conocerla?
-Uno es más feliz.
-A lo mejor....se puede luchar para cambiar las cosas. A partir de la conciencia, se puede poner en marcha un plan de cambio.
-¿Qué plan de cambio ni que nada? La misma cantinela la dicen todos. Y al final se topan con la realidad: no pueden hacer nada. El poder lo tienen unos pocos y poco podemos hacer contra eso.
-Con esa actitud, está claro que nada se puede hacer. Y muchos la tienen. Pero si tuvieras esperanza y herramientas de cambio, se podrían hacer cosas. Desde elegir en cierta medida quién gobierna hasta plantearnos el sistema de gobierno.
-Pero a ver ¿A mí que me importa la temática del cuadro? Es un problema de otras personas que no me tocan.
-Te tocarán. Vivimos en el mismo planeta. Aunque sea indirectamente.
-Pues, si no fuese por esos cuadros...no caigo en esa realidad. Y me despreocupo.
-Ains...
-¿Sabes lo que creo? Que el autor pone esos cuadros para dárselas de caritativo y que la gente diga “¡oh, qué considerado es con los problemas que hay en el mundo!”. Pero seguro que esas cosas le importan una mierda. Lo hace para ganarse a la gente.
-Bueno, se han dado casos en los que eso es cierto. Recuerdo el caso de un reportero que grabó a una persona en agonía con la excusa de llevar al público una realidad vigente, grabándola hasta morir. Pero se le dio la vuelta a la tortilla: si tan concienciado estaba con el sufrimiento ¿No debería haber ayudado a esa persona en lugar de grabarla a sangre fría?
-Lo que yo te digo. Se las dan de guays.
-No siempre es así. Es cierto que a veces hay un carácter demagógico o con pretensiones. Sin embargo, puedes sonsacar las intenciones y quedarte con lo que te interesa. De algo sirve la información selectiva.
-De la misma manera que puedes descartar lo que no te interesa.
-Sí, eso es.
-Pues eso.
-...

jueves, 27 de diciembre de 2012

Pintura en el HUC

Hoy tuve que ir al Hospital Universitario de Canarias (HUC), a que me hicieran unas pruebas.

Los hospitales son sitios a los que les hace falta cierta alegría: hay personas que están de paso, pero muchas otras permanecen durante largos periodos ingresados. En las zonas de pediatría cada vez hay más conciencia de crear un entorno agradable y lo más alegre posible, teniendo incluso una zona de ludoteca en algunos centros. Pero en las demás plantas, muchas veces dista de ser así: a lo máximo  que pueden aspirar la mayoría es a tener un televisor en la habitación.

Cuando la persona está en la transición entre la enfermedad grave y la cura, tienen la oportunidad de poder dar algunos paseos por el recinto. Es entonces cuando pueden beneficiarse de iniciativas como la exposición de pintura que vi.

Es una idea barata (las dos autoras trabajan en el centro hospitalario) y con buen resultado: humaniza un poco un lugar el cual muchos relacionan con el dolor y la enfermedad. Al parecer, no es la primera vez que hacen algo así: han habido otras exposiciones de pintura y fotografía anteriormente. No es lo más frecuente, pero se dan casos.

Los déficits, recortes y problemas que está teniendo la sanidad pública y en concreto este hospital, están vigentes y ni unos cuadros pueden tapar. Pero, al menos, se agradece dar un poco de color a tal situación mientras se sigue en la lucha por que las cosas mejoren. 



PINTURAS DE MELANIA DE LA PAZ.
Contigo, pan y cebolla.
Acrílico sobre lienzo.

Libertad.
Acrílico sobre tabla.

Cautiverio.
Técnica mixta sobre lienzo.

El patio de mi casa es particular.
Acrílico sobre lienzo.


Pasadizo.
Acrílico sobre lienzo.

Aurata.
Acrílico sobre lienzo.

Burbuja.
Acrílico sobre lienzo.

Génesis.
Óleo sobre lienzo.

Estructuras.
Óleo sobre lienzo

Arrumacos.
Acrílico sobre lienzo

Virgen de Candelaria.
Técnica mixta sobre lienzo.


 PINTURAS DE ADELA MACHÍN.
Las Palomas.
Óleo.

Reflejos.
Óleo.

Tarde de lluvia.
 
Óleo.
Mi casita.
Óleo.

Belleza.
Óleo.

Espejo.
Óleo.

Ventana.
Óleo.

Lagarto.
Óleo.

Gato.
Óleo.

Grillo.
Óleo.

Cántaro.
Óleo.

Atardecer.
Óleo.

Marea Baja.
Óleo.

Tan vivo como bello.
Óleo.

Ola.
Óleo .

martes, 11 de diciembre de 2012

re-la-re, re-sol#-re, re-sol-re


Letra de una sencilla canción que escribí en el pasado y que ahora veo como algo anecdótico, algo para el recuerdo. Es lo mejor para todos si quiero avanzar y quiero que mi entorno también prospere.
No me arrepiento de nada, pues todo esto me ha ayudado a comprenderme mejor, a ser más honesta y a valorar las prioridades de mi vida en estos momentos. Y puede que a partir de ahora me centre en otros aspectos que no sean la continua novela rosa en la que se ha convertido mi presente. Prioridades: cultivarme un poco más, tener mayor pensamiento crítico, responsabilizarme algo más de mi futuro.

En la madriguera

Cascarón de lágrimas,
 suspiro de carbón,

a aquel conejo blanco
 le dolía su tiempo.


Él se apresuraba
a una cita con el amor.

Y ella por un capricho
le siguió.


Y en la madriguera se hundió.


Y aunque le dolerá,
el cielo tendrá que esperar.

No regresará,
cuestión del azar (sin turno y sin un as).


Cada paso que ella da
el eco lo consumirá.

No hay nada que reprochar,
 no hay nada que demandar.


Mientras el jamás miraba atrás,
 ella observaba su caminar.

Tesoro, ella quiere entender tu corazón.

Mera excentricidad
el circo que ella hizo desplegar.

Tesoro, el masoquismo estalla en su expresión.

Y en la madriguera se perdió.


Y aunque le dolerá,
el cielo tendrá que esperar.

No regresará,
cuestión del azar (sin turno y sin un as)


Forastera sin razón, 

punto muerto de valor,
golondrinas sin rumbo.

Mirada extraña de desdén,
conformidad en un vaivén,
cuando esas manos se enlazaron
para no volverse a ver. 


Tramando ese inocente plan,
de usarse, pero hacerlo mal;
con la torpeza de un violín
que fue convertido en serrín. 


Y el amargor de aquel licor
en conjunto a esa infusión,
que recicló diez frustraciones
cuando entró en ebullición.


Y aquel cerebro en formol
que ella misma generó,
donde un solo pensamiento
 libra cualquier otra acción.


martes, 4 de diciembre de 2012

El amor más allá del Alzheimer

Este corto me conmovió. Ver que hay personas capaces de amar a pesar de las enfermedades, a pesar de que la persona poco a poco va deteriorándose...
Según Erich Fromm, el amor incondicional es una de las cosas que más anhela el ser humano. También hablaba de que el amor más incondicional que existe es el de una madre por su hijo, pero he visto muchos casos en los que ni esto se da.
 Posiblemente el amor que siente este hombre por su mujer se nutra de recuerdos. Pero también de la necesidad de esta mujer y, cómo no, de esos pequeños gestos mínimos de gratitud.
Pe&Fu Memorias de un corazón from Once Upon a Time on Vimeo.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Sal con una chica que no lee (Por Charles Warnke)

Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada.
 Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.


Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.

Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.

Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.

Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.

Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.

No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.


Este relato me hizo pensar: Limpiando toda ironía,  la intencionalidad del autor (como ya se ha visto) es dar a entender que es preferible una chica que exija una vida con intensidad y significado, que sepa descifrar lo que esconden las palabras, las miradas, las acciones; aunque ello implique que sea más difícil mantener una relación e incluso conseguirla por parte del chico. Pues de la otra manera, existiría un desinterés y aplanamiento existencial no solo por parte de la chica que no lee, sino por parte del chico mismo, que con cierta arrogancia, mueve los hilos de los acontecimientos de una historia que ya escribió antes de dar el primer beso.

Pero, centrándonos en el papel que interpreta en el relato, la persona considera que lo máximo que puede aspirar es a tener una chica conformista y ciega a las señales, pues es cómodo, seguro y alcanzable.

Él pone dos opciones: la chica que lee y la chica que no lee, con su perspectiva particular de cómo es cada una. Pero yo doy otra opción: la chica que actúa como la chica que no lee pero que se da cuenta de lo que está pasando, no tanto como la chica que lee como con el autor del relato. Eso sí que debe ser duro: esa chica que con su falda perfectamente planchada, su perfume cuidadosamente bien situado y su sonrisa complaciente, espera a que un chico la manipule y le venda sucedáneos de cariño, mientras ella ve como arquea las cejas, posiblemente pensando en lo fácil que ha sido todo, el gran poder que tiene en sus manos. Esa chica que se da cuenta de cómo los dedos de él pasan por su espalda valorando una mercancía de reserva, sintiéndose ella una lata de conservas: alimento para el cuerpo desprovisto de  creatividad y entusiasmo; un recurso por precariedad.

Es duro ver a una chica que por inconsciencia, se ha conformado con lo que le han dado, siendo su vida un conjunto de sucesos esperables carentes de sentimiento auténtico, pero más duro es ver a una chica que sabe que vive un bosque de árboles de cartón, asimilando que no podrá respirar aire puro. Porque al menos el autor puede hacer y deshacer: él tiene las riendas y el conocimiento de lo acontecido. Pero en este caso, ella ni eso: bajando la cabeza, debe fingir que no se está enterando de nada o, simplemente, lo acepta. Está a la espera, con los puños apretados y la mirada paciente.
La inconsciencia es dura a ojos externos y a padecimiento interno indescifrable a la corta y a la larga. La consciencia no revelada o resignada es dura y además, embota, apelmaza y con el tiempo, produce un ataque de tos que vete a saber cómo acabará.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Asentir.


La ausencia de esos ojos...que nunca se perdieron, pues jamás estuvieron presentes.
La mente tartamudea, los segundos caricaturizan un triste vals.
Y mientras el cielo se apaga, sobre la sal se tapan heridas, que todos saben que resurgirán a la luz del amanecer.
Y tirar sangre al río resulta la opción más sensata. Pero también puede vagar lejos de miradas y sí de entrañas, mientras se coge la dosis exacta de belladona; medicina y veneno cantando una dulce nana con la luz apagada.
Dejar de ser columna sin rostro, pilar sin suelo. Dejar de ser parte de, para empezar a ser templo. Ser águila y volar lejos. Dónde por fin empiece a sonar un bolero y que una sombra y mi índice dibujen en la arena "nuestro".