miércoles, 14 de julio de 2010

Actuar: Ya era hora.

El relato de esta mañana me ha hecho pensar. En líneas generales, escribí sobre una chica errante que llegado un momento, entraba en un trance, donde se dejaba llevar y no era capaz de tomar sus propias deciosiones. De hecho, ni remotamente le importaba.

Algunos se pensaron que la historia era auténtica (lo de relato implica ficción, desde mi punto de vista personal) y me parecía curioso. Pero he descubierto una cosa. La historia SÍ era real. No en el sentido literal. En sentido alegórico.

La Universidad es algo que ultimamente me trae de cabeza. Durante los últimos dos años h
e dado un bajón en mi rendimiento impresionante (lo he puesto en anteriores publicaciones, los que me sigan, no se sorprenderán). Me veo con varias de segundo, varias de tercero y a punto de empezar cuarto.

Idea Inicial: bueno, ahora me matricularé de todo cuarto, pillando alguna de segundo y alguna de tercero, para después más adelante, veo lo que hago. --> Implicaciones: estaré en
cuarto, mis compañeros de clase estarán conmigo, no será demasiado evidente mi retraso en las materias.

Idea deseada: quiero matricularme de todas las que me quedaron de segundo y tercero, aprobarlas de una puta vez, quitármelas de la jodida cabeza, ahora que las tengo aún "fre
scas". Y además, quiero matricularme a algunas optativas de una vez por todas, pues estoy harta de imposiciones de asignaturas. Por una vez que tengo la posibilidad de elegir algo, aunque sea minimamente. --> Implicaciones:dejar de ver a la gente de mi clase tanto como quisiera, decir a mis familiares "no estoy en cuarto," (suena fatal), visión bastante brusca de mi atraso con respecto a muchos de mis amigos. Vergüenza (porque yo soy más orgullosa que Don Quijote de la Mancha, una pandilla de bohemios postmodernistas y el presidente de algún partido político facha, mire usted).

Con los exámenes pasó algo parecido. Si no me sentía preparada para un exámen:

Idea in
icial: Sólo me presento si me sé la materia como la tabla del 1. --> Implicaciones: si suspendo no verán mi nota horrible. Sé que mucha gente se pone a comparar notas para ver quién la tiene más larga o más corta (doy gracias a dios de no ser hombre para no entrar en el juego de comparar penes, aunque esto es muy similar).

Idea deseada: Quiero presentarme, a ver que sale, coño, así perderé el miedo. Implicaciones--> la palabra suspendí con un 1 suena a peste negra. La gente me dirá de todo menos bonita si no me presento (también tiene implicaciones negativas). Pero no sé porqué, un "no presentado"suena mejor.

El otro día llamé a mi padre. La gran verdad:

-Papá...Sólo me he presentado a dos. Bueno, ahora me presento a otra más. Pero vamos, que esta tampoco me la sé que digamos una pasada.

Lo esperado:

-Si es que lo sabía. Si es que yo me lo veía venir. Cuantos años piensas estar en la Universidad ¿20? Porque &%$#¬~$#] [etc, etc] Claro, ahora ya no vas a cuarto ¿Verdad?

-Claro que me voy a matricular en cuarto ¡Faltaría más!

Fue una tontería responder eso, más sabiendo que mi padre, aunque tenga un pronto raro, luego se tra
nquiliza y entra en razón. Realmente, cuando se le conoce bien, te das cuenta de que es un hombre comprensivo y bueno (que es mi padre, caramba).

Pero, al decir lo que dije, volvía a empezar. Como en tercero, cuando me quedaron 5 de segundo. (de las cuales he sacado ya alguna que otra, pero ese no es el tema a tratar).

Para estar siempre guiada como cordero por pastores de un rebaño, debería ser una empollona de tomo y lomo ¿verdad? Pues no. Una parte de mí está como ausente. No me puedo concentrar. Es como si tuviera una rebeldía acallada, que se manifiesta a través de un desinterés por todo. Pero todo, todo. Quizás lo único en lo que he mostrado algo de interés es por el tema del cine: me apunté a un cursillo, estoy creando un corto con unos amigos.. Estas cosas las elegí. MI elección. ¿de resto? Las cosas pasan por mi lado pero yo no paso por ellas.

En clase, a lo largo de este curso pocas veces he atendido. Lo intentaba. Pero la mente se me acababa yendo. Esto no pasaba en primero de carrera. Cuando había elegido estar ahí. Cuando todo era apasionante. Pero ya no elegía. La visión de los demás era mi batuta de seguimiento.

En casa no cogí un solo libro de texto hasta una semana antes del examen. Y mucho me parece. Lo intenté. Dios sabe que he pasado semanas enteras en mi casa mirando el libro de texto. horas y horas en una sola página. Y mi mente se revelaba para no responder.
Sin embargo, cuando elegía lo que quería leer, cuando la elección era tomada por mí a raíz de lo que deseaba y no a raíz de lo que hacía para que los demás pensaran bien de mí, mi mente se abría y absorbía todo como una esponja.

Nada de esto es nuevo. ¿Cuantas veces he dicho "Me da igual lo que digan", "que le den por saco X" o "tengo derecho a ___"? Es que lo he dicho tantas veces que he llegado a la conclusión que soy más cansina que la canción del verano (¿Cuál será este año? ¡Uf, mejor no saberlo!). Pero todo se queda en agua de borraja. Ahora tengo objetivos claros. No es todo boquilla, como siempre.

Lo voy a hacer. Voy a limpiar segundo y tercero y a apuntarme a optativas. Voy a hacer algo que nadie espera que haga. Voy a tomar mis propias decisiones.

Siempre había tomado mis propias decisiones, si lo pienso bien. Pero el baremo usado para cuantificar la trayectoria se basaba demasiado en una sonrisa, en un pulgar hacia arriba. ¿Para qué? Para que después mi mente y mi cuerpo se revelen sin que yo quiera y cree un efecto contrario? ¡Válgame dios!

Y mañana, aunque no me sé casi nada del examen, por primera vez desde que estoy en la carrera, me voy a presentar sin estar segura. ¿Un 1? No, señores ¡MI 1!

Vagando


Solsticio de verano ¿Qué me traes a este lado de la pradera? Yo no camino porque vaya a algún lugar. Yo camino porque me llevan, vete a saber dónde, ya lo he olvidado. Primero fui a una casa de acogida. Después fui a ver un hogar abandonado. Luego otro. Luego otro más. Pero ya no las suelo llamar "casas". Son paredes con techo. Una casa implica que tenga un raciocinio y significado sobre lo que implica ese habitáculo. Mi mente está en blanco para tales asociaciones. Es algo oscuro. De oscuridad parcial a oscuridad parcial. Tan simple como eso.

A veces, por un momento, me atrevo a preguntarme a donde voy. Es solo un momento, como si fuera una chispa relampagueante. Y luego vuelvo a mi letargia habitual. Sí, no podría haberlo expresado mejor: letargia. Me cogen de la mano y me guían a mi destino. No tengo que hacer nada.

Las caras que pasan por mi vida se me antojan de sombras, imperceptibles. Demasiado ruidosas para mi gusto eso sí. Desearía a veces que se sumieran en el silencio total, para que la presencia que implican para mí fuera congruente con el sonido que desprenden. Pobres figuras rotas.
A veces, veo una pared y tengo una irresistible tentación de golpearme contra ella. Para ver si puedo salir de este estado de perpetua ceguera. Pero, me pesa tanto el cuerpo, que el hecho de realizar tal acción supone un esfuerzo que no estoy dispuesta a hacer.

Así se debe sentir alguien en el vientre materno ¿no? Dónde existe todo pero a la vez no existe nada. Donde podría moverme o no pero ¿Cambiaría eso algo? O quizás no. Quizás implica también una unión de un hogar, dónde uno se siente seguro. Entonces ni eso. No es que ansíe un hogar. En absoluto. Ni remotamente. Es que ni me lo planteo. Ya no. Hace tiempo que he dejado de plantearme cosas. Sólo vuelvo a la realidad cuando levanto la vista y el sol casi me ciega con sus rayos. Es entonces cuando me doy cuenta, de que hay algo más grande que yo, más grande que una casa, más grande que un pueblo (u otro, u otro, o Dios sabe cuantos pueblos más, en los que yo ya he estado). Cuando pienso que hay algo más grande que todo eso, que es tan influyente pero a la vez, está tan lejos, es cuando siento por primera vez respeto. Y eso, es sentir algo. Por fin.

lunes, 5 de julio de 2010

Tres aventuras en estado REM.

A continuación, os presento tres sueños que tuve anoche. Corresponden, curiosamente, a tres tipologías que suelo tener a menudo. Os voy a contar en que consistió cada uno, con un análisis breve inicial, como si de un cuadro clínico se tratara. ;)
Este primer sueño ultimamente se me repite mucho. Estoy empezando a mosquearme bastante, pues hacía tiempo que un sueño no se me repetía de manera tan insesante. Cambian los escenarios y algunos detalles, pero la base es la misma.

Mi padre padecía una enfermedad grave. Estaba en Granada con mis padres, en la casa de veraneo, en un pueblo de la costa. No había visto nada este año ni la capital, por la gravedad de la situación. Él no paraba de sangrar por el recto, teniendo que guardar cama. Estaba claro que iba a morir, y le daban poco tiempo de vida.
Mi madre lo cuidaba. Estaba divorciada de él, pero no obstante lo atendía constantemente. Por un momento tuve miedo también por mamá y la posibilidad de que cayera en una depresión cuando mi padre muriese. Pero luego pensé que el divorcio había sido por alguna razón clave del destino: había ayudado a que mi madre cogiera distanciamiento emocional y a la hora de cuidar de mi progenitor, no sufriera en exceso. La aptitud de mi padre y de mi madre ante la enfermedad era de aceptación. Mi padre aceptaba que iba a morir y lo asumía con gran valentía. A veces venía un médico a casa, cuando mi padre empeoraba, tosiendo de manera continua y gritando de dolor.
Yo rehuía verlo. La situación era tan insoportable y espantosa que el simple hecho de pensar en ver como iba poco a poco muriendo, me hacía entrar en estado de pánico.
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Estuve ingresada dos veces en un hospital debido a la anorexia nerviosa. Ya ha pasado tiempo y mi perspectiva de vida ha cambiado tanto que ya lo veo como un recuerdo lejano. En ocasiones sueño con mi época en el hospital. Varían los acontecimientos. Muchas veces tengo algo de miedo, sobre todo por el caos, el sentir que me evalúan y demás. Mi época en el hospital, en ambas ocasiones, no fue traumático (de hecho aprendí más de psicopatología que en mis años de carrera) pero la falta de libertad y la convivencia en determinadas situaciones límite eran dos problemas acusados.
NOTA PARTICULAR: en este sueño aparece un tío abuelo y unos recuerdos asociados al mismo. A pesar de los recuerdos que conservaba en el sueño, dicho señor no existe en la vida real.
Yo estaba en el centro psiquiátrico aquejada de ¿anorexia otra vez? pero podía salir cuando quisiera, sin que los médicos se dieran cuenta.
A su vez iba por los pasillos y me encontraba con mi compañero de habitación que era una persona que recuerdo de uno de los ingresos y que según me dijeron con orgullo, había vuelto a la vida. Al parecer, había tenido un accidente. Su enajenación mental le hacía intentar suicidarse y ya iba por el quinto intento, este último, el más cerca que estuvo de la muerte (estuvo muerto clinicamente durante un par de minutos).
Podía pasear por los pasillos y por las plantas hospitalarias investigando los trastornos de un lado a otro. Veía gente con psicosis, trastornos degenerativos y demás. Unos cuantos enfermos se habían escapado (aprovechando la poca seguridad que había para deambular por los pasillos, como yo estaba haciendo). Yo, como era una persona "responsable", simplemente curioseaba, pero sabiendo que iba a volver.
El traje que llevaba en el hospital era una bata azul, abierta por detrás y larga. Pero al principio tenía la sensación de que era un elegante vestido. Entonces, caí en la realidad de que era una bata y que la gente que me miraba no lo hacía con admiración, por mi vestido, sino con espanto, por el ridículo que estaba ocasionando. Ni siquiera llevaba bragas. Cuando me di cuenta de ello, volví a la planta que me correspondía con vergüenza.
Al volver de mi paseo, había una pelea de enfermos que no estaban en ese momento muy en sus cabales. El estilo de pelea era similar a la lucha canaria. Era la hora de la merienda, las bandejas de comida estaban allí, pero todo el mundo pasaba de ellas. Los enfermeros se desentendían del tema, para mi extrañeza.
Llegó el momento de la revisión de la nutricionista. En ese momento estaba lavándome los dientes. Vino la enfermera y la nutricionista y empezaron a hacerme preguntas, teniendo yo la boca llena de pasta de dientes y con el cepillo en la boca. Ellos empezaron a impacientarse mientras yo hacía señas de que no podía hablar. Estaban empezando a pensar que tenía un trastorno del habla, cuando no era cierto. Buscaba un lavabo, pero no encontraba ninguno. Finalmente, tiré con rabia el cepillo al suelo y escupí la pasta tal cual para decir las respuestas de la entrevista.
Recuerdo que había un hombre que era mi tío abuelo (era el hermano de mi abuela), que me venía a menudo, en el horario de visitas. Cada vez que aparecía, no paraba de tirarle los tejos a la enfermera. Pero era muy torpe seduciendo. En el momento de la entrevista, allí se encontraba. Intentaba juguetear con unos libros que tenía la enfermera para hacerme un test de mi situación mental. Pero esos libros tenían la peculiaridad de que sus páginas eran perfumadas y a la vez pegajosas. Su torpeza hacía que a la enfermera se le cayera el libro, dejando pegajosas los brazos de ella. Me hizo recordar una vez anterior en la que él no me dejaba estudiar porque siempre estaba pendiente para que yo le prestara atención. Ese hombre no pensaba en los demás: Era como un niño chico. El tacto de esas páginas me recordaba mucho a el tacto de un cien pies (y eso que nunca he tocado uno) que se pegaba un poco como ventosa.
La enfermera aseguró que tuve suerte de que la nutricionista estuviera aquí para una revisión. Pues, los días de trabajo eran los jueves y a veces los viernes (hoy era viernes) y claro, si no, a esperar una semana más a que viniese, ahí ingresada. Además, dentro de poco se iba de vacaciones y no volvería hasta noviembre (estaba en septiembre, finales, si mal no recuerdo).
La enfermera también comentó que pensaban quitar a los nutricionistas del centro médico, y que eso sería una desgracia.
Mi tío abuelo (al que llamaba abuelo para abreviar) empezó a dar coba a la enfermera para ligársela, diciendo que era verdad, que que injusto, que qué horror, pero ni tenía puñetera idea de las consecuencias de eso; hablar por hablar, vamos.

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En ocaciones me veo enamorada de personajes ficticios. Personajes que, estando despierta me parecerían impensables; en ocaciones, ni siquiera atractivos. Muchas veces coinciden con hilos argumentales fantasiosos.
Otra cosa que ocurre a menudo es la despersonalización: el hecho de que de repente me veo a mí misma desde fuera, como una observadora de las circustancias.
A veces, la continuidad temporal de las cosas no es clara. Los saltos temporales y de personajes son algo continuo.
Recuerdo un concurso de súper héroes, por equipos. Súper héroes que no usaban la fuerza, sino otros métodos, para enfrentarse a otros que si usaban la fuerza.
Había una chica de lodo, una chica hecha de caramelo, una chica capaz de abrir las máquinas tragaperras con tal de obtener dinero y otros utensilios, Fry de Futurama (con la capacidad de volar), un chico hecho de chicle, un chico vestido como phanton boy, etc. Y ganaban. También estaba yo.
Estaba enamorada de Fry. Muchas también estaban enamoradas de él (especialmente Leela). Fry tenía aspecto humano (no de dibujo) pero su apariencia cambiaba constantemente, así que no tengo un recuerdo concreto de sus facciones. Él, en un momento de elección elige a Leela como su amor verdadero. Entonces yo pensé “ah, no! Eso sí que no”. Así que, por voluntad divina, Fry cambia de idea y me elige a mí. Cogió para seducirme una rosa, se empezó a comerse todo el tallo hasta llegar a el capullo (que era diminuto y estaba medio marchito) y lo mantuvo en la boca, esperando que con la boca, yo lo cogiera. A mí me dio un poco de "cosita" pero le seguí el juego, un tanto perpleja. Me dijo: “No eres la más sexy, ni la más bella ni nada por el estilo. Pero tu peculiaridad total me fascina”. Me coge en brazos y empieza a volar por los aires.
Mi súper poder fue variando de manera inexplicable. Al principio yo era la chica que habría las máquinas tragaperras en el concurso de súper héroes. Pero después, cuando estaba ya con Fry, mi poder cambió a otro: a partir de imágenes ocultas que a primera vista no puedes vislumbrar nada, podía ver cosas y significados ocultos en las imágenes. Esos significados en las imágenes podían desvelar cosas del pasado y del futuro. Sin embargo, posteriormente, un hombre me hechizó para que en vez de ver las cosas negativas y positivas, solo viera las cosas positivas. Lo hizo con un doble motivo: para que así pudiera ser feliz, pues el hecho de ver montón de cosas horrendas hacía que tuviese muchas pesadillas; y, a la vez, para que él pudiese hacer fechorías sin que nadie le descubriera. Pero claro, vino un investigador privado queriendo resolver un crimen y como ya estaba hechizada, pues no podía ver nada. En aquel entonces mi edad había disminuido considerablemente. Ahora tenía unos 8 años, y no recordaba absolutamente nada de lo ocurrido con el encantamiento (pero yo sí, me veía desde fuera). Al parecer, llegaba un momento que me empezaron los investigadores a poner a prueba con imágenes que otras personas con mi don habían descubierto pero yo no podía.
Ellos empezaban a perder los papeles por mi ineptitud al respecto. Pero yo era ajena a ello (mi yo de 8 años, no el yo observador).
Más adelante, Fry resultó que se convirtió en médico (de repente se hizo más listo) y estaba buscando la manera de ayudar a una mujer que amaba tenía una enfermedad extraña que le hacía hablar un idioma único, inventado por ella, pero con cierta lógica. Él estudió incesantemente el idioma para intentar, con ayuda del poder económico que poseía, patentar el lenguaje e instruirlo a alguna población para que su amada pudiese comunicarse con otros, para horror de muchos estudiosos de la lengua, ante tal disparate. A estas alturas, ya no recuerdo si era yo la amada de la enfermedad o era otra persona. Para ese entonces ya lo veía todo desde fuera, como una observadora pasiva.
No me he inventado ningún nexo de unión ni nada por el estilo. El proceso para crear eso fue ir apuntando un montón de recuerdos sueltos y luego ir ordenándolos, de manera aproximativa. Pero sin añadir nada.
¡Dulces sueños!

jueves, 17 de junio de 2010

Enid Blyton: vida privada y polémica.

Hace unos días, vi en un blog un cuento muy lindo. Trataba sobre un niño que era muy cruel y travieso con su familia, que se dedicaba también a matar hormigas por diversión. Pero, después de un sueño que tuvo, en el que era atrapado por los miembros de un hormiguero, aprendió a valorar más a su familia y a los seres vivos que le rodeaban. La verdad es que no conozco mucho a esta persona, pero he de decir que su imaginación es increible.

La forma en la que estaba escrito me recordó bastante a una autora de cuentos que leía en mi infancia. Se llamaba Enid Blyton. La temática de los cuentos eran aventuras y desventuras de niños, con diversas temáticas, mundos esponjosos, con meriendas bajo un árbol, moralejas y aventuras en la naturaleza. Sus cuentos fueron escritos sobre todo en la primera mitad del siglo XX. Cosechó muchísimo éxito y la cantidad de libros escritos fue extraordinaria. Pero, buscando información al respecto, me topé con una realidad inesperada.

En realidad contamos con dos versiones: las versiones de sus dos hijas: Gillian y Imogen.

La versión de Gillian sobre su madre, es melosa y entrañable. Cuenta con orgullo lo trabajadora, dedicada e imaginativa que era Enid. De lo feliz que era con su máquina de escribir, dónde solo usaba los dedos índices, pero eso le bastaba para crear una cantidad de material inmenso. Asegura que por la noche, de vez en cuando contaba algunas de las historias a sus hijas. De que tenía un don para la empatía de los infantes.

La pequeña, sin embargo, hace hincapié en lo poco afectuosa que era como madre, dedicando más atención a sus fans que a sus propias hijas. Según nos cuenta Imogen, su madre celebraba reuniones de lectura en su casa para promocionar sus libros, invitando a niños a merendar y a jugar. Mientras tanto, sus hijas eran obligadas a estar en el piso de arriba, atendidas por la niñera, sin poder bajar. Imogen también recuerda que tenía que fingir estar jugand
o con su madre o riendo con ella para posar en las fotos y, una vez la sesión había finalizado, ella llamaba de manera severa a la niñera y se ausentaba eternamente otra vez, a su mundo de escritura constante. También comenta el continuo mal humor de su madre y los maltratos que esta ejercía (no especifica cuales).

Las dos hermanas tuvieron muchos choques (debido en parte a la opinión discrepante que tenían hacia su madre), lo que supuso que evitasen tener contacto mutuo.

Bien es cierto que, más allá de las versiones de las dos hijas, hay determinados datos que están demostrados por otras fuentes:

Muchos dicen que Enid Blyton jamás superó la marcha de su padre, cuando ella tenía 12 años, abandonando a la familia para no volver. Ella idealizó ese mundo de infancia dorada, que sería tema de sus libros posteriores. En numerosas conversaciones y entrevistas, hablaba de su padre como la persona más maravillosa que había conocido.

Se casó con un editor, con el que tuvo a las niñas y, posteriormente, se divorció de su marido (alcohólico y depresivo) y prohibió que este pudiera ver a sus hijas. La historia, de alguna manera, se repetía.

Ella, también cayó en la bebida, bien por malos hábitos o bien por una personalidad un tanto inestable.

Estuvo curioseando el terreno lésbico, manteniendo una relación estrecha con su niñera, dónde no se sabe a ciencia cierta hasta que punto llegaron, pues ya se sabe que, por aquellos entonces, a cualquier cosa lo llamaban “escándalo”.

Posteriormente se volvió a casar, esta vez con un cirujano, con el que tuvo una vida sexual bastante plena, con alguna que otra práctica inusual. Uno de los hechos más famosos es la de ver a
Enid Blyton jugando desnuda al tenis con su segundo marido.

Basado sobre todo en lo que cuenta Imogen sobre su madre (versión más morbosa que la de su hermana) han hecho una película, llamada Enid (2009), b
astante bien hecha y que recomiendo. Aunque advierto que está quizá demasiado centrada en los aspectos negativos de la autora, poniéndola como una pobre e inestable mujer que nunca creció, sumergida en los niños ajenos y en aparentar que todo iba bien, negando cualquier tragedia que existiera en su entorno, para no dañar su reputación y la propia concepción que tenía de su realidad.

En relación con los libros en sí de la autora, como dije anteriorm
ente, cosecharon muchas ventas, aunque también ha recibido algunas críticas:

Para empezar, algunos de los libros han sido tachados de racis
tas y machistas (muchos “malos” eran obreros de raza negra).

Otros consideraron que las obras de Enid eran carentes de valor literario, con personajes planos y estructura predecible. La BBC, corporación británica de radiotelevisión pública, rechazó durante 30 años emitir la obra de la autora, ya fuera a través de programas, entrevistas y similares. No obstante, a la autora lo que verdaderamente le importaba era la opinión de las personas menores de 12 años, por lo que eso no le afectaba, siempre y cuando no repercutiera en la opinión que los niños tuvieran de ella.

En mi opinión, lo importante no es como fuese una autora, sino la producción de su obra y los valores que trasmite. Los libros de Enid hicieron disfrutar a muchos niños de manera sana (aunque quizá con un dulzor a veces exagerado); y ese es el objetivo de los libros infantiles: el deleite, sin hacer daño. No estamos valorando la vida de la señora, sino su producto. Cierto es que, si la versión de Imogen es cierta, es muy triste una mujer que se esclaviza a la opinión pública viviendo una fantasía familiar. Pero, también es cierto, que cuando tenemos un libro de El Club de los Siete Secretos en nuestras manos, no tiene en la contraportada un mensaje que diga: “niños: maltratad a vuestros hijos. Total: lo importante es que en vuestra imaginación sigáis disfrutando de pastelitos de fresa recién sacados del horno, hechos por una abuelita de mejillas sonrosadas”.

martes, 8 de junio de 2010

Deseo

AVISO: Este relato contiene erotismo.
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-Penétrame. penétrame hasta el fondo, con toda tu furia.
-Esto no está bien, amor ¿Crees que deberíamos hacerlo?
-Ya calla. Te lo ruego. te necesito como una fuente necesita de un impulso para no ser un mero charco sin movimiento. ¿me quieres?
-Ya sabes que yo estoy a tus órdenes.
-No quiero que me digas eso, incauto. Quiero que tengas libre albedrío
-....
-te lo ruego
-Sabes que tienes el poder. Deséalo. Créalo. Constrúyelo.
-Allá voy.
Cleare cerró los ojos. Cuando los volvió a abrir la luz resplandecía. Unos ojos verdes lo miraban con fascinación.
-¿Eres tú?
-Soy yo.
- Tal como lo necesito.
- Tal como lo necesito yo a ti.
-Dios mío, estoy tan ansiosa. Tengo tanta sed de ti.
-Dios, Cleare. te deseo con una lujuria que podría matar por conseguirla.
-Penétrame, amor mío. Hazme tuya.
Cleare sintió como la asilla del sujetador se deslizaba suavemente por su hombro. Respiró profundamente. Las ganas de hacer el amor, de fundirse con él, eran cada vez mayores. El hecho de que para poder llegar a su deseosa meta tuviese que ir desojándose como una margarita, hacía que su respiración y corazón se aceleran más. Por fin. Cuanto lo había deseado.
El botoncito del pantalón se abrió con un susurro. Los dedos de Cleare jugueteaban en él, de manera insinuante. Él la miraba con la mirada de una fiera salvaje a punto de devorar su manjar más preciado.
Los pantalones fueron bajándose, de manera lenta pero nunca pausada. El aire que entraba en su garganta era cada vez más fuerte. El vínculo completo estaba próximo. Dios mío ¡Qué alegría rebozaba en su interior!
Él la fue penetrando poco a poco, con la jugosidad y fuerza de la misma naturaleza. Ella levantó el cuello con una respiración larga. Su pelo suelto ocupaba toda la almohada. Se sentía llena de una manera indescriptible. Él estaba allí. Sus hermosos rizos se le antojaban juguetones, a punto de empezar la iniciación del gran rito.
Empezó a moverse, de manera acompasada. Era como un oleaje cada vez más intenso. Los senos de Cleare estaban cada vez más en punta. Agarró con fuerza la manta . ¿era posible tanto placer?
Empezó a gemir. Sentía una tensión en las sienes, un mareo. Empezó a gritar, con ansias de más. No contenía su voz, Estaba siendo liberada, como un pájaro después de meses de encarcelamiento. Miró a su hombre. Nunca había visto a un hombre gemir de esa manera. Normalmente los hombres intentan guardar la compostura. Pero, en este caso, la boca de él permanecía abierta, sus ojos se cerraban con fuerza. Estaba entrando en un éxtasis sobrehumano.
-Agárrame con fuerza. ¡Aprétame! ¡Quiero sentirte en toda su plenitud! -chillo Cleare.
Él aceleró el ritmo, agarró las nalgas de Cleare y las apretó firmemente.
-Dios mío, amor, eres mi salvadora. Eres mi musa. Dios mío, me voy...
-No, aguanta, déjame gozar de este paraíso.- Cleare le abrazó con fuerza mientras él jadeaba y sudaba.
-te deseo, te....
-No hables y siente- le interrumpió, gimiendo aún más fuerte.
¿Qué más daba el tiempo, el lugar, los problemas? Ahora todo era sentir. La pasión desbordante iba escalando y aumentando como un cohete que viaja a la luna, como un asteroide que viaja por la galaxia a gran velocidad. Que más daba....
La puerta sonó, de golpe. Todo el clímax, se evaporó de golpe, como un globo.
Era la compañera de piso de Cleare. Cleare miró indignada la puerta. Observó su mano derecha. En ella podía ver el vibrador que tanta ayuda le había proporcionado para mantener cerca, aunque fuera en su imaginación a su dulce amor, que estaba estudiando a miles de kilómetros de donde ella se encontraba.
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Nunca había escrito un relato erótico. Esto tampoco se puede considerar un relato propiamente dicho (aunque lo haya puesto en la categoría, dudo que haya hecho lo adecuado). Es una primera toma de contacto, un experimento. ^^U

sábado, 29 de mayo de 2010

Esos exámenes....

¡Hola, muy buenas!
Sólo deciros que durante una semanilla más voy a estar un poco ausente. Es debido a que estoy en exámenes. Pero dentro de poco retomaré el blog, visitaré los vuestros y seguiré con más energía que una tormenta eléctrica. Un abrazo!
Ya sólo faltan unos días para mi libertad condicional de neuronas. :)

lunes, 3 de mayo de 2010

Focos


NOTA: Puede que me arrepienta de lo que acabo de decir en estas palabras. Ni me he dignado a releerlo siquiera, lo he escrito tal cual lo sentí en un momento determinado. Probablemente dentro de unas horas lo veré todo de otra manera. Es un escrito impulsivo. XD
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En la televisión todo está lleno de protagonistas. Personas que ante una cámara, aparecen más que nadie, que la vida gira entorno a ellos. A veces, dicha vida va acompañada de su propia voz en off, que hace que incluso el espectador pueda meterse en sus pensamientos, no solo tener conciencia de su conducta, sino también de su forma de ver el mundo. Es cuando, casi sin darte cuenta, trasciendes a esa persona, se podría decir que , por unos momentos, te conviertes en ella.
La vida de un protagonista nunca está exenta de problemas. Y eso nos gusta. Si tuviera una vida plena y sin sobresaltos, nos aburriría o, incluso, la odiaríamos.
Lo malo es cuando de repente caemos en la cuenta de nuestra existencia y aplicamos la misma configuración. Es cuando nos preguntamos ¿somos protagonistas de esta película?
Basándonos en el juicio racional, la respuesta sensata y sacada de un libro de autoayuda cualquiera nos diría “cada uno es protagonista de su propia vida”. Ya. Y un carajo.
Y es que, aunque en cierto sentido es cierto, a veces vemos a algunas personas que despiertan aura de protagonistas, que no de ególatras. Estos dos conceptos tienden a mezclarse mucho: protagonista y ególatra. Un protagonista no necesariamente está pensando siempre en los bueno que es. Ni siquiera tiene que estar en un escenario. Puede estar caminando por la calle y su respiración, sus movimientos, su forma de mirar...es un protagonista de película.
Muchos protagonistas de series de televisión no son protagonistas de vida. Veo en una serie a un chico resuelto y atractivo, con peinado sencillo y carisma, música girando en torno a sus reacciones, voz en off característica (cómo no), flash backs basados en sus recuerdos propios. Y luego lo veo por la calle: de caminares rápidos, con unas gafas de sol, intentando pasar desapercibido, con rostro pálido y estropeado, lleno de manchas en la cara y unas pequeñas arrugas que reflejan cansancio y principio de alguna enfermedad debido a defensas bajas. Aunque también podría ser un protagonista. No necesariamente los protagonistas tienen que estar saludables, ser amables y dar una impresión buena. Creo que no me estoy explicando bien.
Ya no estamos hablando de físico. Es como un aura. El aura del elegido. Una persona que es capaz de trascender físico, mente y emociones para proporcionar una presencia que es capaz de dejar sin sentido a cualquiera, permaneciendo en la memoria para siempre. Es como si cuando apareciera, una banda sonora le acompañara. Si esta persona tuviera un ángel de la guarda, sería un gran caballo blanco, de fuerza increíble, con la crin plateada y las pezuñas fuertes y ágiles. Un protagonista de la vida.
Entonces es cuando me pregunto ¿Cuantos protagonistas conozco? Respuesta: bastantes. ¿Seré yo una de esas personas elegidas? ¿Qué necesito para serlo?
Mi vida, últimamente está sujeta a una serie de monotonías que hacen que ayer sea igual que antes de ayer y antes de ayer exactamente igual a hace un mes. Alguien que me ve a menudo me pregunta qué me cuento, y no sé responderle de una manera adecuada. Quizás me concentro en contarle algunos proyectos que tengo pendientes, algunas cosas que he empezado. Sólo quizás.
Me gusta sentir que soy emprendedora. Pero la pregunta es ¿Lo hago porque me gusta o lo hago para decirme a mí misma que soy un elemento esencial?
Según me han contado recientemente, en la escuela de arte hay una obsesión desmesurada por ser protagonista de la vida. Tal es su intencionalidad, que ponen la zancadilla a los demás, no ayudan en obras de arte de otros...la selva pura y dura de la supervivencia. Yo sería incapaz. Pero la cosa es ¿Sería incapaz porque un protagonista de vida (uno que hace papel de bueno) sería incapaz? Cuando intento hacer el bien ¿Lo hago con visión de verme a mí misma como bondadosa y así estar más cerca de ser una de esas elegidas de vida? ¿Qué me otorga eso? ¿Puedo escapar de esta situación mental?
Muchas religiones parten de eso. Ser lo mejor posible. Y no siempre con el objetivo de “ir al cielo”. También para ganarte la atención de alguien: el creador.
No basta que los demás depositen tu atención en ti. La vida debe prestarte atención, los espíritus, el todo. Da miedo cuestionarse estas cosas. Aunque más miedo me da levantarme un día y sentir que he desaparecido. O peor aún: que soy la antagonista principal de la vida. Al menos el desaparecer guarda algo de paz, ya que la nada es algo. Pero ser el antagonista....
No obstante, las etiquetas las depositamos los seres humanos. No existen fuera de nosotros. Pero, como un principio de la física cuántica ha dicho en su momento: nosotros creamos lo que existe. Así pues, posiblemente,aunque nosotros creemos el antagonista, no deja de ser una creación que acaba por poseer una entidad, como una radio, un teléfono o...o la televisión.