miércoles, 28 de septiembre de 2011

Hoy no.




Estoy en el asiento trasero del coche de mi padre. Tengo 10 años. El sol se pone en el mar. Las incesantes curvas de la carretera normalmente me marearían. Pero, a diferencia de otras veces, no me atacan, sino que me mecen con ternura. Vuelvo de casa de un familiar ¿Un primo? ¿Mi abuela? No me acuerdo.

Mi padre insiste en que cierre la ventanilla. Pero, cómo si fuese una vil pecadora, abro una rendija, saboreando el fresco aire, que me seduce hasta límites insospechados.

Veo hierba seca. Se ondula con el suave viento. Me pregunto dónde estoy. Veo algunas casas: viejas, separadas; una en cada curva, haciendo autostop. El Sol sigue con su reverencia, dónde suele haber nubes. Pero hoy no. Hoy es un gran atardecer. Normalmente los atardeceres me hacen llorar. Hoy no.

Mi madre habla con mi padre. Mi padre la escucha por encima y a veces la interrumpe para comentar los sucesos del camino. Para mí son sonidos lejanos. Conversaciones aburridas que poco tienen que ver conmigo. Un leve zumbido, imperceptible pero quizás necesario.

El polvo del coche crea una dulce danza. Cada mota de polvo me observa. Miro los pequeños copos y los saludo ¿Cómo están pequeños? ¿Bailamos esta dulce consonancia de verano?

Cojo mi mano derecha y mi mano izquierda cómo si fueran los miembros de una pareja y comienzan a danzar y a sobrevolar las nubes. Lo único que separa mis manos del cielo es un empañado cristal, que se tiñe de color naranja, intentado ser fiel a mi infinito particular.

Apoyo mi cabeza en el asiento y observo cómo mis manos siguen danzando. La danza de la vida, de hacer posible lo imposible. Sonrío. Por alguna extraña razón, creo que es la tarde perfecta. De fondo, suena Mrs Robinson. 


domingo, 4 de septiembre de 2011

Reencuentros

Había pasado tanto tiempo. La conversación giraba entre dos bandos: personas que hacía tiempo que no veía vs personas que veía prácticamente todos los días. Observé la manera en la que tanto unos cómo otros movían los labios al hablar. Me hacía gracia cómo cada persona se comunicaba de una manera diferente. Mientras uno de ellos acompasaba su conversación con un abrir de ojos intenso, poniéndo énfasis en una palabra clave de cada frase y moviendo la cabeza al mismo ritmo; el otro lo hacía todo con tranquilidad y armonía, apoyándose en la mesa y sonriendo de modo apacible, cómo si todo aquello formara parte de una noche más que él ya había digerido en varias ocasiones. Notaba cómo entre ellos dos se retroalimentaban de forma apremiante, de tal manera que la habitualidad era un aliciente para interactuar con la parte menos vista. Me sentía bien en todo esto, a pesar de que en ese momento no estaba allí: estaba observando lo que allí pasaba, olvidándome de mi misma, por una vez en tantísimo tiempo. Cuando caí en la cuenta de mi existencia (una vez más) cuidé mis gestos y los analicé con sumo cuidado: la manera en la que sonrío, la forma en la que muevo los brazos. Mis ojos me dolían por la alergia y me preguntaba como se vería todo desde fuera. Era incapaz de sostener la mirada, avergonzada por la situación que esto suponía, pero a la vez, volvía a la carga con un tinte desafiante, no tanto en la persona cómo en mi propia personalidad encogida.

No se me ocurría la manera de conectar con su energía específica. A veces sentía que no conectaba con ese bar en aquellos momentos ¿Por qué? Hace un rato no estaba tan mal. No lo sé. Me pasa últimamente a menudo. Estoy en un lugar y me vienen oleadas de desubicación consciente, así de repente. Puede venirme estando con mis amigos más cercanos, en mi propia casa estando en la más absoluta soledad. Me ha venido incluso cuando he despertado en mi cama después de un largo sueño. Un pez de río en una pecera.

Risas. Me encanta escuchar los diferentes tipos de risas. La risa dice mucho de una persona. La risa del primer chico era alegre y despreocupada, cómo si diera brinquitos sobre sí misma. La segunda risa era suave y precisa, era una risa compartida por primos, una risa que sólo se da cuando estás en familia. Una risa cercana. La tercera, la de la persona más próxima a mí, la que veía cada día; era una risa que conocía muy bien, una risa orgullosa, consciente de sus virtudes y defectos, pero que quería dar tregua a todo eso para dar a conocer su postura, de la mejor manera posible. ¿Y yo? Forcé reírme, cómo alguna vez lo he hecho, por cordialidad.

Melosa. Melosa y juguetona, con unos tintes artificiosos (lo que era, verdaderamente) esperando quizás una mirada cariñosa y protectora; volviendo a jugar a la pequeña niña desvalida que no se entera de nada pero que pegarle una colleja sería una criminalidad. Una actitud que, por otro lado, resulta peligrosa, porque para algunos no hay mejor manjar que hacer daño a una pequeña que no te respondería de ninguna de las maneras. Es cómo un desafío a punto de caramelo. Soy consciente de los riesgos. Y ya los he sufrido en varias ocasiones. Aunque es más fácil hacer cómo que no me he dado cuenta.

Debería estar pendiente de la charla. Repito la última palabra de la conversación a nivel interrogativo, para ponerme al día. Ellos me miran con expresión sonriente y comentan palabras sobre la inocencia refiriéndose a mi persona. Hablan sobre darse y no darse cuenta de las segundas intenciones de las cosas. Eso está claro. Ni de las segundas intenciones ni de las primeras. Sonrío de la mejor manera que sé y me centro en la conversación para estar a la altura. Intento meterme. Pero mi mente se larga fuera de escena una vez más, incapaz de implicarme, cómo si estuviera viendo un documental en el que no se me permitiera participar. Mi atención no me responde hacia el lado que debería. Hay cariño. Y alegría por verles. Pero quiero concentrarme en el reencuentro, sin que las palabras que salgan por mi boca estropeen esa sensación. Siento que soy la única con esa emoción y miro al suelo confundida por mi forma de sentir. Necesito hallar intensidad para un tema. No la encuentro. Comienzan entonces a hablar de temas en los que no puedo participar, por mi falta de entendimiento concreto en la temática. Sigo feliz del reencuentro. No por lo que hablen. Simplemente por haberlos visto después de mucho tiempo. Aunque puede que ellos no lo sepan. Eso es lo de menos.

miércoles, 20 de julio de 2011

Talento

FACENOTEBOOK

Claudia Marina escribió en el muro de Alberto Muñoz Espinosa:
Tienes talento.
hace 6 meses

Claudia Marina escribió en el muro de Abelina Cartajo Fernández:
Tienes talento.
hace 6 meses


Claudia Marina escribió en el muro de Jorge Zafra López:
Tienes talento.
hace 6 meses


Claudia Marina escribió en el muro de Pedro José García:
Tienes talento.
hace 6 meses

            Pedro José García: ¿?  
hace 6 meses

Claudia Marina escribió en el muro de Lorena Méndez Ruiz:
Tienes talento.
hace 6 meses


Claudia Marina escribió en el muro de Rossana Marina Beato:
Tienes talento.
hace 6 meses

Claudia Marina escribió en el muro de Raquel Villanueva Teno:
Tienes talento.
           Raquel Villanueva Teno: Tía, ¿A qué viene eso? Me he fijado que a todos tus contactos les vas diciendo eso. Ya he contado más de 20. Sin tener en cuenta la gente a la que no puedo acceder a su perfil.
hace 6 meses

Claudia Marina escribió en el muro de Isabel Patria Suárez:
Tienes talento.
hace 6 meses


Claudia Marina escribió en el muro de Evelio Lorenzo:
Tienes talento.
hace 6 meses


Claudia Marina escribió en el muro de Lucrecia Fernández Rosales:
Tienes talento.
hace 6 meses

           Lucrecia Fernández Rosales: Jajaja. No jodas ¿He ganado un premio?
hace 6 meses

Claudia Marina escribió en el muro de Sara L.M.:
Tienes talento.
hace 6 meses


Claudia Marina escribió en su muro:
No tienes talento.
hace 6 meses









Candela Padrón escribió en el muro de Claudia Marina:
Tienes talento
hace un minuto

sábado, 2 de julio de 2011

Disco duro externo caducado

Hoy me compré un nuevo disco duro exterior, pues el que tenía, a pesar de tener sólo unos 6 años (yo que sé, tampoco es que sea tanto) estaba fallando demasiado. Para que pillara conexión tenía que estar en un ángulo muy muy muy concreto . Poco más y podría definirse los grados exactos. Yo apostaría por 37º noroeste, con un ángulo de 45 º oblicuo, pero hay un error del 9%, por lo que no hay demasiada significación en mi teoría. Además, se calentaba con mucha facilidad, apagándose. Es lo más parecido a una perreta que he visto en un aparato.
En fin, la cosa es que ahora tengo nuevo disco duro. Y cual es mi sorpresa cuando veo cómo han cambiado los tiempos. Y con esta frase ya puedo confirmar que me hago vieja sin ni siquiera haber cumplido los 30. Nuevo record personal. Pero, cómo una imagen vale más que mil palabras, ahí va:
He tapado las marcas de ambos con el paint porque estoy esperando que alguna compañía me pague por promocionarla ¿Alguna se ofrece? ¿no? Vaya...

El de la izquierda es mi antiguo disco duro exterior. 500 GB, con un tamaño y peso considerables. en estado casi muerto y asqueado de tanta basura que le meto dentro. 100 €.

El de la derecha es el disco duro nuevo, 650GB, con un tamaño pequeñito y ligero, sin usar aún y pensando ingenuamente que se va a escapar de que lo llene de archivos de ocio personal (algunos trabajos de clase también caerán). 77€.

Más compacto, más capacidad más barato. ¡Y era de los que menos capacidad tenían de la tienda!
Pasa lo mismo con portátiles, ordenadores, etc. Cada vez los aparatos electrónicos están más alcance de todos. Pero ojo, que la cosa tiene trampa: a la vez, los archivos cada vez son más pesados. Así, una película que antes te podía pesar alrededor de 750MB, ahora, si es Blue Ray, échale unos 30 GB; hay que recordar que hace unos años, el Blue Ray apenas estaba extendido. Así que, si lo piensas bien, la accesibilidad de contenidos es relativa.

De la misma manera, los juegos cada vez vienen con más gráficos, exigiendo un peso mayor. Y cada vez se hacen menos juegos con un peso cómo los de antes.

Actualmente hay discos duros externos de 2TB, que tienen un tamaño y precio parecido al mío antiguo de 500GB. Y probablemente la capacidad en relación a tipo de archivo/peso es similar al de hace unos años. 

La accesibilidad es mayor. Pero las exigencias son mayores. La cosa avanza de manera paralela. 

Bueno. Podríamos pensar que mejor eso que, para tener los recursos mínimos exigidos, tengamos que pagar cada vez más. Sin embargo, también es verdad que concorde pasa el tiempo, se exige más depender de la tecnología, creando más necesidades. Necesidades que deben periódicamente renovarse pues, a la más mínima, quedan anticuadas.  El precio por lo mismo es sólo un pequeño aliciente que va enmascarado de unas exigencias impuestas, no sólo en terreno de ocio, sino a la vez en el campo laboral, personal y social.

No voy a ser la Juana de Arco de esta historia. Yo también caigo en estas exigencias y no voy a rebotarme con ellas. No obstante, intento, en la medida de lo posible, adaptarme de tal forma que no me suponga un gasto económico excesivo, para no caer en el ambicioso juego. Lo que hoy es lo último, mañana estará desfasado.

jueves, 23 de junio de 2011

Base color carne.

Rizos dorados, piel cómo la seda, ojos azul aguamarina y labios color cereza. Una belleza idealizada, múltitudinariamente teorizada, cómo salida de un ingenuo cuento.  Hay que tener mucha destreza para que un aspecto tan forzado resulte a primera vista tan aparentemente natural. Y es que la ley de la impresión está tallada en piedra en las normas de vida de Juliette.

"Una mala primera impresión implicará que los demás ni siquiera se esfuercen en querer conocerte".

Así pues, Juliette dedica cuerpo y alma en sacar brillo a sus atributos y generar nuevos. Pues, por muy preciado que pueda ser su temperamento, los demás ni se molestarán en indagar, si no les llama la atención la persona a primeras.

Juliette no se cansa de repetir "hay millones y millones de personas en el mundo. Vivimos en un mundo consumista y competitivo. ¿Qué tienes tú que ofrecer que no ofrezcan muchos otros?"

Aparte de su imagen,bien conservada y simétrica hasta el más mínimo detalle, Juliette modifica su personalidad en función de los gustos de la persona.

"Una vez la has conquistado con la vista, conquístala con su ego".

Así pues, a ella no le importa hacer pensar que la otra persona es la más especial del mundo. Todos caen. Pues en un mundo tan consumista y competitivo, no hay nada más preciado que que te descubran ¿Verdad Juliette?

Una vez pasada la primera y la segunda fase, poco a poco Juliette va dando a conocer sus gustos. A llamado la atención su imagen. El otro ha quedado enorgullecido egocéntricamente. Ahora, ya hay luz verde. Pero poco a poco ¿eh? La honestidad en pequeñas dosis, pues puede ser peligrosa. Sobre todo para la garganta que emite el sonido de la confesión.

Pero hay un arma más fuerte que todo esto. Un rumor. ¿Qué te voy a contar, eh, Juliette? Pues aquella triste noche alguien ha ido contando cosas sobre ti. Quién sabe que cosas. No es fácil que de repente, de quedar embriagados por tu belleza te miren con desdén, sin conocerte siquiera. ¿Dónde han quedado ahora tus eclécticas margaritas?

Intentas abrir la boca para defender tu posición en el mundo. Pero nadie quiere escucharte. Nadie. Porque no hay nada que se pueda hacer contra una mala impresión.

¡Tantos años construyendo ese bonito castillo para evitar una fatalidad ahora presente! ¡Tanto tiempo y sufrimiento en construir el maniquí hueco en el que te has convertido, triste bailarina sin público!

Corazón gélido cómo el tuyo hay pocos, por ahí dicen. Sobre todo cuando te encontraron con la cara arañada por tus uñas y un bote de píldoras vacío en tu mano. Por tu boquita corría un hilo de vómito. Por esa boquita de color cereza.
-------
Gente, recordad que la invitación para series.ly sigue en pie: Si queréis una, tenéis que contestar a la pregunta que os planteo en este post.
Saludos desde el más acá.

martes, 21 de junio de 2011

Publicidad comparativa

Aparco un momento los estudios para comentar una cosa que me llamó en suma la atención: la publicidad comparativa.

La publicidad comparativa consiste en, cómo dice la palabra, comparar un producto con otro, de tal manera que uno de ellos salga beneficiado. 

La primera vez que vi esto fue hace unos años en televisión, cuando comparaban el sumo Minute Maid con el Don Simón. El comentario en off era claro:
“En nuestra nevera podemos ver zumos cómo Minute Maid, obtenidos a partir de zumo de naranja concentrado o zumos con Don Simón, exprimidos directamente de las naranjas. Zumos Don Simón: Directamente de las naranjas”.

Quedé impactada porque me dije: “acaba un anuncio de criticar indirectamente a otra compañía ¿Es eso legal?”

Busqué información por diversas fuentes. Dependiendo el país, tiene un rango de más o menos legalidad. En España en concreto sí lo es, hasta cierto punto: “La publicidad que establezca comparación entre la actividad, las prestaciones o el establecimiento propios con los de un tercero deberá apoyarse en características esenciales, afines, análogas y objetivamente demostrables. En todo caso, esta publicidad responderá a la verdad y no se expresará en términos desdeñosos o denigrantes. Si se trata de comparaciones entre productos o servicios no se admitirá en ningún caso la comparación con otros no similares o desconocidos o de limitada participación en el mercado.”

Durante un par de años, Don Simón sigue con su tónica, con la misma técnica: comparando su producto con otros productos, tales cómo Sunny, Granini... No critica: simplemente dice la verdad: unos son concentrados y su producto no lo es.
Y al igual que Don Simón, han aparecido otros anuncios. Hace poco salió por la red una nueva campaña comparativa, esta vez entre las dos compañías que predeciblemente se llevan a matar: Windows y Mac. Windows compara el precio de sus portátiles con el precio de los de Mac, en el que predeciblemente, sale la primera compañía aventajada.

Eso me hizo pensar más profundamente en el asunto: si este tipo de publicidad es legal, cualquier producto podría compararse con otro. Por ejemplo, los yogures de una marca podrían competir con las de otra, a ver cual tiene más calcio, menos calorías o más vitaminas. ¿Por qué este tipo de publicidad no se ve tan a menudo? No estarían poniendo adjetivos de ninguna clase, sino comparando objetivamente ¿no?
 Me imaginé un montón de anuncios tirándose comparaciones los unos a los otros, provocando una guerra fría que, con el calor nunca viene mal, pero a la larga puede llegar a incomodar.

Al parecer, muchas compañías consideran que defender un producto a base de compararlo con otro, resulta denigrante para su producto y una muestra de falta de seguridad que puede verse reflejado. Pues vaya...deberían algunos políticos españoles aprender de la filosofía de las estas compañías de marketing. ¡Ah no, perdón! Habíamos dicho objetividad y sin términos denigrantes.

No obstante, en EEUU son incluso más liberales con este asunto. Hay anuncios comparativos dónde se expresa una clara crítica negativa subjetiva. Por ejemplo, este anuncio de Pepsi.
Hágase notar que cuando este anuncio llegó a España, la parte en la que salía la marca “coca-cola” fue omitida.

Bueno, para terminar, haré una pequeña pregunta. El que primero responda ganará una invitación para entrar en series.ly (vale, no es mucho, pero mas vale algo que nada :P). Y la pregunta es la siguiente ¿Conoces algún spot publicitario anunciado en España en el que se hace publicidad comparativa? No olvides poner el enlace en el comentario, para que todos podamos verla.
¡Besos!

miércoles, 8 de junio de 2011

Toc, toc

Cómo cada periodo de exámenes, esto se queda un poco muerto durante algunas semanas. Mil disculpas.
Sólo decir que dentro de muy poquito pasarán cosas nuevas por aquí:
1.) Pondré alguna tira comic de los personajes de plastilina que estoy perfilando, familiarizándome con sus particulares formas de pensar. Necesito vuestra opinión, para mejorar.
2.) Voy a crear pequeños concursos en dónde a los ganadores les daré invitaciones para la página web Series.ly, que tiene previsto ser muy pronto una red social de visualización de series.
3.) Pondré mis opiniones, experiencias y puntos de vista sobre el tema de las acampadas del 15M, que en algunos casos, he vivido muy de cerca (aunque no tanto cómo me hubiese gustado). 
4.) Contestaré a todos los comentarios que me ha ido dejando la gente en diversas entradas de blog, pues me gusta contestar a cada una de las personas que se pasan. Cada comentario es un maravilloso regalo.
Estoy deseando escribir y deleitarme con nuevas entradas de blog. Más que nada porque este sitio significa mucho para mí: me da vida. Me ilumina poder expresarme, ya sea por escrito, imágenes, música, tacto...cualquier modo de expresión, de creación, es suficiente para ser feliz. No me importa si no es perfecta. No me importa si no está a la altura (¿a la altura de qué?). Si nace de mi sentir, si aprendo con ello, si soy capaz de emocionarme con el toque de mis dedos en el teclado...si simplemente existe...ya estoy en plenitud.