-¿Alguna propuesta para año nuevo?
-Continuar con mis tres metas: Descubrir mi fortaleza. Vivir una vida con la que me sienta identificada. Ser un poco menos tímida. Y sé que voy a conseguir las tres.
-Espera ¿Tú tímida? ¡Jamás! Si siempre estás hablando alto y muy rápido. Enseguida coges confianza y...
-Existen muchos tipos de timidez. Los que callan por miedo de decir algo inapropiado y los que hablan sin parar, tapando con una parafernalia oral y mímica sus miedos y lo que verdaderamente sienten. Yo he probado los dos platos.
-¿Los dos?
-Antes siempre permanecía en silencio con la mayoría de la gente que me rodeaba. Pero las cosas me fueron mal. Y me esforcé por ser extrovertida. Pero forzarse a ser es difícil. Sólo he conseguido parecer. Y vivir de apariencias, perdiéndome una gran parte de la vida. Y lo gracioso es que cada vez me ha sido más difícil ocultar lo que hay en mí. Hablando cada vez más alto. Actuando más teatralmente. Me centro demasiado en la forma y poco en el contenido interno. La timidez no es mala siempre, no me malinterpretes. Pero cuando tienes incluso amigos de hace muchos años con los que jamás puedes llegar a mostrarte...malo.
-¿Quién eres?
- Ya no lo sé con certeza.
-¿Eres así con todo el mundo?
-No. Hay unas pocas personas con las que me atrevo a relajarme. Y doy gracias por ello. Porque si no, me habría vuelto loca hace mucho tiempo.
-¿Y cómo eres con ellos?
-Pues puede que en ciertos sentidos, parecido al resto. Pero a la vez, diferente.
-Ya te pones toda misteriosa. ¡Puaj!
- Ja,ja,ja. Puede. Creo que la mayor diferencia es que no tengo mi mayor miedo.
-¿Y de qué tienes miedo?
-De qué descubran que la persona que más me asusta...soy yo misma.
martes, 20 de diciembre de 2011
domingo, 4 de diciembre de 2011
Un bar ideal
No suelo beber y eso se nota: Mucha gente elige un bar atendiendo exclusivamente a la calidad y al precio de la bebida. Y luego, muy a la par, al tipo de música. Pero me ha apetecido ir más allá y me he preguntado ¿Cómo sería para mí un bar ideal?
1) Tendría que haber posibilidad de cócteles: Las pocas veces que bebo alcohol opto por mezclas que no lleven gas, pues no me gusta. En algunos bares esta elección es imposible, pues las únicas mezclas con bebidas alcóholicas se hacen con Coca-Cola, Fanta o 7up. Así que pondría la posibilidad de que se pudieran hacer combinados, desde sofisticados Cosmopolitan hasta los ya comunes mojitos.
2) Música: ¡Pop-rock y rock puro principalmente, por favor! Desde éxitos de los 60 hasta novedades más recientes. En Español, en Inglés o en el idioma que surja. También intercalarlo con algo de otros géneros cómo ska, heavy metal o algo más suave, como soul. Y que también haya alguna balada romántica de vez en cuando ¿Qué pasa? :$
3) Conciertos: para promocionar grupos de todo tipo, con entrada libre o muy barata. Los conciertos pueden ser desde música de autor , pasando por pop, rock, blues,o incluso jazz.
4) Actuaciones no musicales: ¡También que haya algo más que música! Cómo pueden ser actuaciones de humor, recitales de poesía, relato breve o incluso alguna proyección. :D
5) Posibilidad de bailar: ¡Me encanta bailar! Hay bares en los que no hay espacio para hacerlo y eso me enfurruña.
6) Local y decorado: Tiene que ser amplio, muy limpio, muy ventilado y sin aire acondicionado (¡mis ojos!). La barra con una forma algo modernista, iluminación tenue, cuadros de grupos de música famosos cómo los Beatlles (vale, topicazo increíble, pero marcó una época, oiga), algún que otro instrumento colgado...en ese sentido, la decoración de los Hard Rock me gustó bastante, aunque quizás era un poco presuntuosa (y los precios lo confirmaban).
7) Precio: qué sea razonable. No pido que me lo regalen, pero sí que no se excedan.
8) Fiestas temáticas y juegos: Para los que no me conozcan, decir que adoro ambas cosas. Por ejemplo "Fiesta del virus: vístete de tu virus informático favorito y expón en el escenario en que consiste tu virus. El que se lleve más votos recibe una copa gratis". XD
9) Situación: por supuesto, que esté cerca del transporte público y que este pase frecuentemente a lo largo de toda la noche.
10) Karaoke un día a la semana: ¡Me das un karaoke y soy toda tuya! Pero no sólo estilo Sing Star, sino sobre todo tradicional. El problema de esos programas de karaoke cómo el mencionado o Ultra Star es que, aunque me divierten muchísimo, tienes que aguantar el tono de manera monótona para que el programa capte la nota que cantas ¡Pocos cantantes hacen eso cuando aguantan una nota un tiempo prolongado! No sólo queda feo sino que las cuerdas vocales me da que te las destroza. Jejeje.
¿Y para ti cuál sería tu bar ideal?
1) Tendría que haber posibilidad de cócteles: Las pocas veces que bebo alcohol opto por mezclas que no lleven gas, pues no me gusta. En algunos bares esta elección es imposible, pues las únicas mezclas con bebidas alcóholicas se hacen con Coca-Cola, Fanta o 7up. Así que pondría la posibilidad de que se pudieran hacer combinados, desde sofisticados Cosmopolitan hasta los ya comunes mojitos.
2) Música: ¡Pop-rock y rock puro principalmente, por favor! Desde éxitos de los 60 hasta novedades más recientes. En Español, en Inglés o en el idioma que surja. También intercalarlo con algo de otros géneros cómo ska, heavy metal o algo más suave, como soul. Y que también haya alguna balada romántica de vez en cuando ¿Qué pasa? :$
3) Conciertos: para promocionar grupos de todo tipo, con entrada libre o muy barata. Los conciertos pueden ser desde música de autor , pasando por pop, rock, blues,o incluso jazz.
4) Actuaciones no musicales: ¡También que haya algo más que música! Cómo pueden ser actuaciones de humor, recitales de poesía, relato breve o incluso alguna proyección. :D
5) Posibilidad de bailar: ¡Me encanta bailar! Hay bares en los que no hay espacio para hacerlo y eso me enfurruña.
6) Local y decorado: Tiene que ser amplio, muy limpio, muy ventilado y sin aire acondicionado (¡mis ojos!). La barra con una forma algo modernista, iluminación tenue, cuadros de grupos de música famosos cómo los Beatlles (vale, topicazo increíble, pero marcó una época, oiga), algún que otro instrumento colgado...en ese sentido, la decoración de los Hard Rock me gustó bastante, aunque quizás era un poco presuntuosa (y los precios lo confirmaban).
7) Precio: qué sea razonable. No pido que me lo regalen, pero sí que no se excedan.
8) Fiestas temáticas y juegos: Para los que no me conozcan, decir que adoro ambas cosas. Por ejemplo "Fiesta del virus: vístete de tu virus informático favorito y expón en el escenario en que consiste tu virus. El que se lleve más votos recibe una copa gratis". XD
9) Situación: por supuesto, que esté cerca del transporte público y que este pase frecuentemente a lo largo de toda la noche.
10) Karaoke un día a la semana: ¡Me das un karaoke y soy toda tuya! Pero no sólo estilo Sing Star, sino sobre todo tradicional. El problema de esos programas de karaoke cómo el mencionado o Ultra Star es que, aunque me divierten muchísimo, tienes que aguantar el tono de manera monótona para que el programa capte la nota que cantas ¡Pocos cantantes hacen eso cuando aguantan una nota un tiempo prolongado! No sólo queda feo sino que las cuerdas vocales me da que te las destroza. Jejeje.
¿Y para ti cuál sería tu bar ideal?
sábado, 3 de diciembre de 2011
Cielo fundido
Me sentaba con las piernas
hacia el mar y lo contemplaba, totalmente hipnotizada. Escudriñaba
la mirada y observaba más allá del fondo. Quizás buscando una
solución en el fondo de las aguas, que en ocasiones de tornaban tan
turbias que desesperanzaban el intento con sólo un vistazo.
Volvía a poner la canción
número 12. Mientras a nivel externo sólo se percibía unos cascos recitando su discurso entonado, mi cabeza estaba imaginando historias. Historias que
concordaban en acción con cada fragmento de la melodía; que
hablaban de príncipes y princesas, de mujeres que luchan por salir
adelante, de ninfas que tocan la luna y de manos que inundan de calor
otras más frías. Y visualizaba estas narraciones cómo una
película, en la que la parte más intensa de la canción
correspondía con fuegos artificiales, rayos dorados que inundaban
todo mi ser y ríos fluyendo después de grandes sequías.
Me echaba boca arriba y
contemplaba el cielo. Siempre me ha recordado a una manta gigante, que nos envuelve y nos refugia de un mundo más allá de él
mismo, cómo si no estuviéramos preparados aún para tanta
complejidad y nos estuviese poniendo un filtro de protección
infantil.
Y, mi consejero-el
viento-, hacía su aparición estelar, preguntando. ¿No habéis
notado cuando el viento pregunta? Su intensidad no tiene nada que ver
con la fuerza del viento; a veces las preguntas más insistentes son
los más dulces susurros, esos que hacen que los pelos de la nuca se
ericen. Pero hay veces que no hace falta contestar a sus preguntas.
Respondes con una mirada y todas las dudas se le disipan, soplando de
manera diferente, en señal de haberlo entendido.
Es entonces cuando cierro los ojos, aún estando boca arriba en el borde del mirador y deposito mis manos en mis brazos. “A un lado está el mar, al otro la tierra. A un lado está la seguridad, al otro lo indefinible, lo bello pero a la vez que peligroso. Un movimiento brusco y no habrá vuelta atrás”.
He de decir que, en esos
momentos, nunca me planteé girarme hacia las aguas. Puede que
hubiese quedado muy bonito en una novela trágica, pero estamos
hablando de unos sucesos que ocurrieron en la vida real, y la chica
que se hubiese planteado su muerte en las profundidades marinas no
sería yo. No obstante, sí podía casi rozar la muerte con mis dedos,
la muerte de una chica que no había aprendido a nadar hasta la
fecha. Los cambios más drásticos estaban en la palma de mi mano.
Cada vez que lo hacía volvía a sorprenderme, era increíble cuanto
poder de decisión había en un simple movimiento. Podía permanecer un
buen rato sopesando las diferencias, con respeto y sin perderme
detalle alguno de las sensaciones que me trasmitía. Volvió a acabar
la canción número 12.
Me incorporaba, con la
vista y mis extremidades hacia tierra y con energía tocaba mis pies en el
duro suelo, generando un sonido hueco. Echaba un último vistazo al
mar, vislumbrando una sonrisa sincera en lo que dejaba atrás. Y yo era extrañamente feliz. Volvía a casa.
viernes, 25 de noviembre de 2011
Concursos literarios
Me encantaba obtener la aprobación y
alabanzas de mis profesores y compañeros de clase. Escribía relatos
ocurrentes y conseguía ganar algún que otro premio de literatura
infantil.
Según mi concepción, mi imaginación
no tenía límite alguno. Era cómo un poder sobrenatural que no
atendía a las leyes de la física, que se nutría de una energía
extrasensorial y que fluía en mí cómo una conductora,
manifestándose en el exterior.
Conservo un diario que escribía cuando
tenía 8-10 años. En él no paro de quejarme de cuando las cosas me
iban mal, de aquel niño que me gustaba y que no me hacía caso...Y
hablaba que todo eso se difuminaba porque era portadora de un don
creativo maravilloso que muy pocos tenían (¡chincha revincha!).
¿Engreída? ¿Vanidosa? ¿Arrogante? No de manera manifiesta, pero de manera implícita en ese aspecto concreto, sí. Para algo que se me daba bien... ¿Exagerada? También, también. :P
El problema surgió cuando empecé a
tener miedo ¿Y si mi poder, aquel que me hace ser especial, lo
pierdo? ¿Quién seré entonces? Cuando me surgió este miedo, me
sentí incapaz de crear. Mi poder no me reaccionaba. Estaba tan
pendiente de comprobar si mi creatividad funcionaba que no podía
funcionar.
Esto me recuerda a una entrada que escribí aquí hará un par de años. En ella comentaba mi problema
al hablar (todavía me pasa algunas veces, qué putada XD), teniendo
a menudo problemas para comunicarme coherentemente cuando estoy pendiente
del propio procedimiento de hablar.
En este caso, el proceso divertido de
crear se había convertido en una prueba autoevaluativa de ver si
conservaba mi potencial. Sin pasión no hay creación. Esto que
parece una auténtica gilipollez, no lo es en absoluto. Los miedosos
crean leyes generales absolutistas para aplicarlas en todos los casos
y controlar la realidad. Pero en el proceso, esterilizan lo nuevo, las
posibilidades. Para un acto creativo escrito, no te sueles ceñir al objetivo de la creatividad en sí mismo; las cosas que más emocionan son aquellas que fueron creadas mientras el creador se emocionaba verdaderamente. Es un
proceso tan enigmático cómo la esencia de la vida; se respalda en
unas normas básicas (las palabras, la estructura escrita) para
configurar algo que en determinados sentidos no tiene barreras, ni
normas. El proceso creativo es hacerle un corte de mangas a lo
establecido para adentrarte en mareas profundas.
Entré pues en una crisis creativa.
Hasta que me mentalicé de que no era creativa. Había perdido el
don. Fue entonces cuando huí de la opinión ajena. Me dijeran lo que
me dijeran siempre era malo:
-Si me decían que un relato mío era una maravilla, al principio me alegraba pero luego salía huyendo, ya que tarde o temprano se daría la persona cuenta de que se había equivocado o que fue un golpe de suerte y no podía soportar su cara de posible decepción (yo creo que es peor una cara de desilusión que una cara de hastío inicial).
Hay que tomar en cuenta que en ningún momento tomaba en consideración la posibilidad de mejorar. Los dones o se tienen o no se tienen. ¡Toma castaña!
Pero, años más tarde, me encaré a la
opinión ajena escribiendo en la red. Las opiniones escritas duelen
menos que las cara a cara. Son sólo personas que escriben
letras unidas, que casualmente tienen un significado. Sin tonalidades
de voz, sin caras raras, sin observar las reacciones ajenas. Una
aportación minimalista de la realidad. La procedencia de esas
palabras quedaba reducida porque me daba tiempo suficiente de
mentalizarme y planear una estrategia mental defensiva para darme
ánimos. Las palabras esperan. Las personas, no.
Pero los concursos de relato ¡Eso es
otro cantar! Seres que se sientan detrás de una mesa con aires de
gran sapiencia, valorando con intensidad tu historia. Se las dan de
eruditos y te adjudican un premio si está a la altura de las
expectativas. Y si no lo está, no te van a decir por qué: Se
limitan simplemente a tirarlo a la basura. Y seamos realistas: cuando envías el
relato no lo envías por motivación intrínseca: Lo envías para ver
si puedes ganar. El objetivo son los otros.
Creo que me da más miedo ganar que perder. Porque me da miedo ilusionarme con algo que la próxima vez será decepcionante. Sin embargo alguna vez me arriesgo. Cuanto más miedo me da, más me arriesgo ¿Que algo me da miedo? ¡Ni de coña! Así fui superando mi timidez en su momento.
Creo que me da más miedo ganar que perder. Porque me da miedo ilusionarme con algo que la próxima vez será decepcionante. Sin embargo alguna vez me arriesgo. Cuanto más miedo me da, más me arriesgo ¿Que algo me da miedo? ¡Ni de coña! Así fui superando mi timidez en su momento.
Bueno, la cosa es que quedé finalista
el año pasado en un concurso de relato corto y hoy recibí la
publicación del librito con el ganador y los finalistas. No me lo
esperaba. Fue un relato improvisado y sin estructuración pensada
previamente.
Yo contaba que me darían sólo un ejemplar para el recuerdo, pero me dieron 25 libritos.
A una amiga le dije que no me dijera si
le gustaba o no; que lo leyera y simplemente me dijera en qué podía
mejorar ¿Por qué le dije eso? ¿Todavía no he aceptado mi problema
con las críticas? Yo creo que, al vincularlo con un concurso, me entró
la vena tonta, pues el tema de los concursos no lo asimilo bien aún.
Y eso que me he presentado a varios concursos ya ¿Todavía con esas?
Raquel, te voy a tirar de las orejas. ¬_¬.
Estoy por decirle que olvide lo que le dije: que opine lo que le dé la gana, sin cortarse un pelo. Y, con respecto a los concursos, voy a presentarme a tantos cómo pueda, hasta que pueda soportar bien el rechazo. Y lo más importante: hasta que pueda soportar bien los premios.
Estoy por decirle que olvide lo que le dije: que opine lo que le dé la gana, sin cortarse un pelo. Y, con respecto a los concursos, voy a presentarme a tantos cómo pueda, hasta que pueda soportar bien el rechazo. Y lo más importante: hasta que pueda soportar bien los premios.
martes, 22 de noviembre de 2011
Desarmonía
La música fluía de manera armoniosa.
Era rítmica, tenía vida. Era alegría. Sonaban flautas con aire travieso a la izquierda, violines a la derecha marcaban el compás. Todo era
maravilloso. Las guitarras en el centro susurraban notas de promesas
de un mundo mejor. Y entonces sonó. El triángulo, en la zona más
profunda de la izquierda. Y la música cesó. Y los violines se
retiraron. Y las flautas retomaron su música. Esperando que la zona
de la derecha volviera a sonar cómo antes. Pero ya era imposible.
Ese triángulo nunca debió haber sonado.
Pero quizás no sea demasiado tarde....
Pero quizás no sea demasiado tarde....
miércoles, 26 de octubre de 2011
9ª Temporada: Dos hombres y medio. Impresiones.
Una serie que llevo viendo durante años es Dos hombres y medio, protagonizada por Charlie (Charlie Sheen), Alan (Jon Cryer) y Jake (Angus T. Jones). La serie era divertida, todos los personajes gozaban de defectos y rasgos satíricos que lo hacían insoportables y a la vez entrañables.
Fue muy sonado el despido de Charlie Sheen por su insoportable actitud en el rodaje, colmando el vaso con el desafortunado comentario que hizo en una entrevista, insultando a su jefe Chuck Lorre.
Charlie Sheen ha sido sustituido en la novena temporada de la serie por Ashton Kutcher, haciendo el papel de Walden: un millonario ingenuo e inmaduro, muy atractivo y bastante inteligente para determinadas cosas.
Después del subidón del primer episodio de la novena temporada (más bien por el morbo de ver cómo adentraban al nuevo protagonista, matando a Charlie), la gente poco a poco se ha ido retirando, aunque sigue siendo líder de audiencia en el horario en el que se emite. Semana a semana, el número de espectadores es algo menor y aunque el equipo de la serie no parece preocupado, si es digno de atención.
En mi opinión, la serie está cayendo en un gran fallo evidente y, si se prolonga, probablemente las audiencias no tarden en caer de una manera más estrepitosa, por el carácter cansino y extremadamente aritificioso que está tomando.
Creo que parte de la causa está en el cambio de roles que han tomado los personajes. En las primeras temporadas, cada personaje jugaba un papel fundamental en la serie:
-Alan era el desafortunado, el pardillo que a la vez se aprovecha patéticamente de las circunstancias, que no sabe defenderse y que por estas circunstancias, se deja querer.
-Charlie era el vividor, el adicto a la bebida, el "malote" de turno, el afortunado con las mujeres, el punto ácido de la serie, el espabilado.
-Jake era el factor adorable, bastante guarrete en modales, ingenuo y pobre de ideas pero su carita de niño mofletudo lo hacía un amor.
Aquí radica el primer problema: Jake ha crecido. Y uno de los temores de los guionistas era que ese factor adorable desapareciera, dejando la serie con un hueco. El "medio hombre" era fundamental, daba cuerpo a la serie, desestabilizaba la superficialidad de los otros dos personajes, aunque fuera con apariciones intermitentes.
Y el segundo problema: Charlie ya no está. Es evidente que no iban a poner a otro Charlie. El director con la cabeza muy alta y todo digno dijo que "no necesitaban a ese personaje para nada". Pues había que hacer algo.
Necesitaban un tipo triunfador con las mujeres. Y a la vez estaban perdiendo el factor adorable de Jake. ¿Qué hacemos? ¡Unamos los mejores rasgos de Jake y los mejores rasgos de Charlie en uno solo! Así tenemos a alguien guapo, millonario, infantil e ingenuo en un solo personaje. ¿Problemas? Dos para ser exactos:
Para empezar, Jake ¿Ahora que es Jake? Un adolescente que practicamente no cumple casi función y que sólo se dedica a decir alguna ingenuidad muy en su línea, pero sin mucho entusiasmo. Se ha convertido en un personaje vacío, y me parece muy mal, pues es un personaje que se le podría sacar mucho partido si se lo propusieran. La adolescencia y juventud está llena de cosas que explotar: están desaprovechando posibles recursos muy buenos. Están infravalorando a Jake.
Para seguir, el propio Walden. Es demasiado maravilloso. Ha entrado en una alfombra roja y en ningún momento se ha bajado de ella. La serie tiene éxito porque ningún personaje es perfecto. Las series de éxito de hoy en día tienen ahí su base: la imperfección. Charlie era una persona algo cruel con su hermano, muy superficial y un bebedor compulsivo. ¿Qué es Walden? ¿Ingenuo? ¿Infantil? Esos son los defectos que se les ocurrieron. Pero esos defectos dan un resultado muy paternalista por parte de los espectadores (recordemos: es la viva imagen de Jake niño).
La intro de la serie es un claro reflejo de las intenciones del equipo. Mientras que antes salía en el centro el pequeño Jake cantando cómo guinda del pastel, ahora es Walden el que se lleva la gloria.
Para colmo se nota el servilismo por parte de los demás personajes. Salvo su ex-mujer(que no es que lo odie, simplemente está cansada de su actitud infantil), todo el mundo quiere a Walden. Algunos de los comentarios que se hacen sobre él son:
"La tiene cómo la trompa de un elefante" Alan, impresionado del pene de Walden.
"Al final va a ser que no soy lesbiana". terapeuta lesbiana, tras un abrazo de Walden.
"Si me besa un hombre, mejor que sea Jesucristo". Alan haciendo referencia a Walden.
"Nunca me he sentido tan bien" Berta pensándolo mientras consuela a Walden.
Y esto es sólo un minúsculo ejemplo de la cantidad de frases con las que nos podemos encontrar en tan sólo 6 capítulos que he visto. No había visto tanto amor hacia un personaje desde Ana de la serie Ana y los Siete. Y ni eso.
Otra cosa son los desnudos gratuitos: Walden no desaprovecha oportunidad para pasearse desnudo por la casa o simplemente sin camisa Pero eso sí: presumiendo de cuerpo (aunque el personaje sea de lo más humilde). Y siempre que hace esto, los demás personajes lo miran abobado, ya sea por sus músculos de gimnasio o por su miembro viril. La cosa al principio hacía gracia pero a pasado a ser petulante. ¿Está esperando un aplauso por parte del público por esto?
Según determinados rumores, su paso deslumbrante no sólo se ha visto reflejado en el personaje, sino en la vida real: Ashton Kutcher recibe más ventajas monetarias y comodidades que el resto del reparto. A nivel de sueldo, Charlie Sheen tenía también los mismos privilegios. Pero se le han sumado cosas cómo un camerino rodante muy lujoso (cosa que nadie del reparto ha tenido nunca) y alguna que otras comodidades extra. Algunos del equipo no están muy conformes con el trato a cuerpo de Rey que está recibiendo.
Los intereses creados por el director y producción para que los seguidores de la serie no echen de menos a Charlie se ven extremadamente forzados. Más teniendo en cuenta que tenemos que aguantar unas risas enlatadas que le siguen el juego a situaciones demasiado trilladas planeadas a calzador para que Walden salga siempre cómo el más carismático, el más adorable...simplemente el más.
![]() |
| La serie en sus comienzos |
Fue muy sonado el despido de Charlie Sheen por su insoportable actitud en el rodaje, colmando el vaso con el desafortunado comentario que hizo en una entrevista, insultando a su jefe Chuck Lorre.
Charlie Sheen ha sido sustituido en la novena temporada de la serie por Ashton Kutcher, haciendo el papel de Walden: un millonario ingenuo e inmaduro, muy atractivo y bastante inteligente para determinadas cosas.
Después del subidón del primer episodio de la novena temporada (más bien por el morbo de ver cómo adentraban al nuevo protagonista, matando a Charlie), la gente poco a poco se ha ido retirando, aunque sigue siendo líder de audiencia en el horario en el que se emite. Semana a semana, el número de espectadores es algo menor y aunque el equipo de la serie no parece preocupado, si es digno de atención.
En mi opinión, la serie está cayendo en un gran fallo evidente y, si se prolonga, probablemente las audiencias no tarden en caer de una manera más estrepitosa, por el carácter cansino y extremadamente aritificioso que está tomando.
Creo que parte de la causa está en el cambio de roles que han tomado los personajes. En las primeras temporadas, cada personaje jugaba un papel fundamental en la serie:
-Alan era el desafortunado, el pardillo que a la vez se aprovecha patéticamente de las circunstancias, que no sabe defenderse y que por estas circunstancias, se deja querer.
-Charlie era el vividor, el adicto a la bebida, el "malote" de turno, el afortunado con las mujeres, el punto ácido de la serie, el espabilado.
-Jake era el factor adorable, bastante guarrete en modales, ingenuo y pobre de ideas pero su carita de niño mofletudo lo hacía un amor.
Aquí radica el primer problema: Jake ha crecido. Y uno de los temores de los guionistas era que ese factor adorable desapareciera, dejando la serie con un hueco. El "medio hombre" era fundamental, daba cuerpo a la serie, desestabilizaba la superficialidad de los otros dos personajes, aunque fuera con apariciones intermitentes.
Y el segundo problema: Charlie ya no está. Es evidente que no iban a poner a otro Charlie. El director con la cabeza muy alta y todo digno dijo que "no necesitaban a ese personaje para nada". Pues había que hacer algo.
Necesitaban un tipo triunfador con las mujeres. Y a la vez estaban perdiendo el factor adorable de Jake. ¿Qué hacemos? ¡Unamos los mejores rasgos de Jake y los mejores rasgos de Charlie en uno solo! Así tenemos a alguien guapo, millonario, infantil e ingenuo en un solo personaje. ¿Problemas? Dos para ser exactos:
Para empezar, Jake ¿Ahora que es Jake? Un adolescente que practicamente no cumple casi función y que sólo se dedica a decir alguna ingenuidad muy en su línea, pero sin mucho entusiasmo. Se ha convertido en un personaje vacío, y me parece muy mal, pues es un personaje que se le podría sacar mucho partido si se lo propusieran. La adolescencia y juventud está llena de cosas que explotar: están desaprovechando posibles recursos muy buenos. Están infravalorando a Jake.
![]() |
| el trío en acción. |
La intro de la serie es un claro reflejo de las intenciones del equipo. Mientras que antes salía en el centro el pequeño Jake cantando cómo guinda del pastel, ahora es Walden el que se lleva la gloria.
Para colmo se nota el servilismo por parte de los demás personajes. Salvo su ex-mujer(que no es que lo odie, simplemente está cansada de su actitud infantil), todo el mundo quiere a Walden. Algunos de los comentarios que se hacen sobre él son:
"La tiene cómo la trompa de un elefante" Alan, impresionado del pene de Walden.
"Al final va a ser que no soy lesbiana". terapeuta lesbiana, tras un abrazo de Walden.
"Si me besa un hombre, mejor que sea Jesucristo". Alan haciendo referencia a Walden.
"Nunca me he sentido tan bien" Berta pensándolo mientras consuela a Walden.
Y esto es sólo un minúsculo ejemplo de la cantidad de frases con las que nos podemos encontrar en tan sólo 6 capítulos que he visto. No había visto tanto amor hacia un personaje desde Ana de la serie Ana y los Siete. Y ni eso.
| Una escena muy común. |
Según determinados rumores, su paso deslumbrante no sólo se ha visto reflejado en el personaje, sino en la vida real: Ashton Kutcher recibe más ventajas monetarias y comodidades que el resto del reparto. A nivel de sueldo, Charlie Sheen tenía también los mismos privilegios. Pero se le han sumado cosas cómo un camerino rodante muy lujoso (cosa que nadie del reparto ha tenido nunca) y alguna que otras comodidades extra. Algunos del equipo no están muy conformes con el trato a cuerpo de Rey que está recibiendo.
Los intereses creados por el director y producción para que los seguidores de la serie no echen de menos a Charlie se ven extremadamente forzados. Más teniendo en cuenta que tenemos que aguantar unas risas enlatadas que le siguen el juego a situaciones demasiado trilladas planeadas a calzador para que Walden salga siempre cómo el más carismático, el más adorable...simplemente el más.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Hoy no.
Estoy en el asiento trasero del coche
de mi padre. Tengo 10 años. El sol se pone en el mar. Las incesantes
curvas de la carretera normalmente me marearían. Pero, a diferencia
de otras veces, no me atacan, sino que me mecen con ternura. Vuelvo
de casa de un familiar ¿Un primo? ¿Mi abuela? No me acuerdo.
Mi padre insiste en que cierre la
ventanilla. Pero, cómo si fuese una vil pecadora, abro una rendija,
saboreando el fresco aire, que me seduce hasta límites
insospechados.
Veo hierba seca. Se ondula con el suave viento. Me pregunto dónde
estoy. Veo algunas casas: viejas, separadas; una en cada curva, haciendo autostop. El Sol sigue con su reverencia, dónde suele haber nubes. Pero hoy no. Hoy es
un gran atardecer. Normalmente los atardeceres me
hacen llorar. Hoy no.
Mi madre habla con mi padre. Mi padre la escucha por encima y a veces la interrumpe para comentar los sucesos del camino. Para mí son sonidos lejanos. Conversaciones
aburridas que poco tienen que ver conmigo. Un leve zumbido, imperceptible pero quizás necesario.
El polvo del coche crea una dulce
danza. Cada mota de polvo me observa. Miro los pequeños copos y los
saludo ¿Cómo están pequeños? ¿Bailamos esta dulce consonancia de
verano?
Cojo mi mano derecha y mi mano
izquierda cómo si fueran los miembros de una pareja y comienzan a
danzar y a sobrevolar las nubes. Lo único que separa mis manos del
cielo es un empañado cristal, que se tiñe de color naranja,
intentado ser fiel a mi infinito particular.
Apoyo mi cabeza en el asiento y observo
cómo mis manos siguen danzando. La danza de la vida, de hacer
posible lo imposible. Sonrío. Por alguna extraña razón, creo que
es la tarde perfecta. De fondo, suena Mrs Robinson.



