
Tengo miedo. Por supuesto que sí. Pero a pesar del frío, el agua de la piscina me sentará bien.
Amor e inseguridad. No se puede amar por tener inseguridad. Aunque si se puede tener inseguridad porque se ama.
Cuando actué, sentí un sudor frío y una palpitación por todo el cuerpo. ¡Mi cajita! ¿Dónde está mi cajita, aquella que me protege, que me otorga un autoconcepto adecuado? Pero ahora siento tranquilidad. Una extraña tranquilidad: esa que te concede el saber que solo has obrado de manera inevitable. Al menos, mi "bipolaridad situacional" se toma una tregua. Vivir desde el otro lado. Para generar un cambio.
Cambios. Me gusta esa palabra.