Algunos se pensaron que la historia era auténtica (lo de relato implica ficción, desde mi punto de vista personal) y me parecía curioso. Pero he descubierto una cosa. La historia SÍ era real. No en el sentido literal. En sentido alegórico.
La Universidad es algo que ultimamente me trae de cabeza. Durante los últimos dos años he dado un bajón en mi rendimiento impresionante (lo he puesto en anteriores publicaciones, los que me sigan, no se sorprenderán). Me veo con varias de segundo, varias de tercero y a punto de empezar cuarto.
Idea Inicial: bueno, ahora me matricularé de todo cuarto, pillando alguna de segundo y alguna de tercero, para después más adelante, veo lo que hago. --> Implicaciones: estaré en cuarto, mis compañeros de clase estarán conmigo, no será demasiado evidente mi retraso en las materias.
Idea deseada: quiero matricularme de todas las que me quedaron de segundo y tercero, aprobarlas de una puta vez, quitármelas de la jodida cabeza, ahora que las tengo aún "frescas". Y además, quiero matricularme a algunas optativas de una vez por todas, pues estoy harta de imposiciones de asignaturas. Por una vez que tengo la posibilidad de elegir algo, aunque sea minimamente. --> Implicaciones:dejar de ver a la gente de mi clase tanto como quisiera, decir a mis familiares "no estoy en cuarto," (suena fatal), visión bastante brusca de mi atraso con respecto a muchos de mis amigos. Vergüenza (porque yo soy más orgullosa que Don Quijote de la Mancha, una pandilla de bohemios postmodernistas y el presidente de algún partido político facha, mire usted).
Con los exámenes pasó algo parecido. Si no me sentía preparada para un exámen:
Idea inicial: Sólo me presento si me sé la materia como la tabla del 1. --> Implicaciones: si suspendo no verán mi nota horrible. Sé que mucha gente se pone a comparar notas para ver quién la tiene más larga o más corta (doy gracias a dios de no ser hombre para no entrar en el juego de comparar penes, aunque esto es muy similar).
Idea deseada: Quiero presentarme, a ver que sale, coño, así perderé el miedo. Implicaciones--> la palabra suspendí con un 1 suena a peste negra. La gente me dirá de todo menos bonita si no me presento (también tiene implicaciones negativas). Pero no sé porqué, un "no presentado"suena mejor.
El otro día llamé a mi padre. La gran verdad:
-Papá...Sólo me he presentado a dos. Bueno, ahora me presento a otra más. Pero vamos, que esta tampoco me la sé que digamos una pasada.
Lo espe

-Si es que lo sabía. Si es que yo me lo veía venir. Cuantos años piensas estar en la Universidad ¿20? Porque &%$#¬~$#] [etc, etc] Claro, ahora ya no vas a cuarto ¿Verdad?
-Claro que me voy a matricular en cuarto ¡Faltaría más!
Fue una tontería responder eso, más sabiendo que mi padre, aunque tenga un pronto raro, luego se tranquiliza y entra en razón. Realmente, cuando se le conoce bien, te das cuenta de que es un hombre comprensivo y bueno (que es mi padre, caramba).
Pero, al decir lo que dije, volvía a empezar. Como en tercero, cuando me quedaron 5 de segundo. (de las cuales he sacado ya alguna que otra, pero ese no es el tema a tratar).
Para estar siempre guiada como cordero por pastores de un rebaño, debería ser una empollona de tomo y lomo ¿verdad? Pues no. Una parte de mí está como ausente. No me puedo concentrar. Es como si tuviera una rebeldía acallada, que se manifiesta a través de un desinterés por todo. Pero todo, todo. Quizás lo único en lo que he mostrado algo de interés es por el tema del cine: me apunté a un cursillo, estoy creando un corto con unos amigos.. Estas cosas las elegí. MI elección. ¿de resto? Las cosas pasan por mi lado pero yo no paso por ellas.
En clase, a lo largo de este curso pocas veces he atendido. Lo intentaba. Pero la mente se me acababa yendo. Esto no pasaba en primero de carrera. Cuando había elegido estar ahí. Cuando todo era apasionante. Pero ya no elegía. La visión de los demás era mi batuta de seguimiento.
En casa no cogí un solo libro de texto hasta una semana antes del examen. Y mucho me parece. Lo intenté. Dios sabe que he pasado semanas enteras en mi casa mirando el libro de texto. horas y horas en una sola página. Y mi mente se revelaba para no responder.
Sin embargo, cuando elegía lo que quería leer, cuando la elección era tomada por mí a raíz de lo que deseaba y no a raíz de lo que hacía para que los demás pensaran bien de mí, mi mente se abría y absorbía todo como una esponja.
Nada de esto es nuevo. ¿Cuantas veces he dicho "Me da igual lo que digan", "que le den por saco X" o "tengo derecho a ___"? Es que lo he dicho tantas veces que he llegado a la conclusión que soy más cansina que la canción del verano (¿Cuál será este año? ¡Uf, mejor no saberlo!). Pero todo se queda en agua de borraja. Ahora tengo objetivos claros. No es todo boquilla, como siempre.
Lo voy a hacer. Voy a limpiar segundo y tercero y a apuntarme a optativas. Voy a hacer algo que nadie espera que haga. Voy a tomar mis propias decisiones.
Siempre había tomado mis propias decisiones, si lo pienso bien. Pero el baremo usado para cuantificar la trayectoria se basaba demasiado en una sonrisa, en un pulgar hacia arriba. ¿Para qué? Para que después mi mente y mi cuerpo se revelen sin que yo quiera y cree un efecto contrario? ¡Válgame dios!
Y mañana, aunque no me sé casi nada del examen, por primera vez desde que estoy en la carrera, me voy a presentar sin estar segura. ¿Un 1? No, señores ¡MI 1!