viernes, 1 de enero de 2010

Pendiente: un asunto lleno de paja.


En un gran trigal, con algún pequeño árbol cercano, vivía un espantapájaros; hecho de paja, ramas y ropa de campesino raída. Este personaje podía hablar, pensar, moverse y sentir, lo que lo hacía francamente peculiar.
Hablaba con los caminantes que pasaban, establecía conversaciones, reía.. No obstante, notaba que la gente, cuando lo miraba, tenían cara de perplejidad, e incluso algunos cierta cara de espanto, que intentaban disimular de la mejor manera posible. Esto a él le entristecía mucho.
Un día, reflejándose en el bebedero de los animales, se vió por un momento humano. Escudriño la vista, centró su atención en su frente, mentalmente visualizó un sonido determinado y ¡caramba! ¡Era un ser humano! Sin embargo, cuando dejaba de establecer ese esfuerzo mental y físico, su cuerpo volvía a ser el de espantapájaros. Se dijo que no importaba: cuando mantuviera una conversación con alguien, solo tenía que tener la atención puesta en esos mecanismos para permanecer con figura humana y todo iría viento en popa.
A partir de ese momento, a todos los que veía el espantapájaros, los recivía con forma humana, orgulloso de ser un ser normal.
Sin embargo, estaba notando que la gente mantenía una relación extraña con él. Ya no lo veían como si fuese un bicho raro. Pero notaba que había cierta incomodidad en su rostro, se iban con prisas y le empezaban a evitar. Éste no podía entender a que era debido.
Una tarde, el “humano” se encontró con una niña de unos 8 años. Llevaba unas trenzas de color dorado, un traje a cuadros de color rosa pálido y unos zapatitos cubiertos de tierra, probablemente de jugar por los caminos. Sus padres vivían cerca, pero era la primera vez que tenía la oportunidad de establecer una relación directa con uno de los miembros de esa familia.
Después de un saludo cordial, comenzó a dialogar con la infante, esforzándose por mantener la figura humana en todo momento. Pero, de repente, la niña le mandó a callar con un gesto, preguntándole seguidamente:
-¿Por qué cuando me hablas lo haces con esa seriedad y ese sufrimiento? No parece que disfrutes para nada de mi compañía, aunque digas lo contrario.
Entonces, el espantapájaros no lo pudo aguantar mas y se echó a llorar desconsoladamente, volviendo a su estado original. La niña le dio un tierno abrazo. Estuvieron abrazados durante horas.
-Yo estoy aquí, yo estoy aquí-susurró la niña.
-Yo estoy aquí, yo estoy aquí- susurró el espantapájaros, con lágrimas en los ojos.
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¡Feliz 2010 a todos!

5 chispas coloridas:

Mente Policromada dijo...

Basado en un hecho real.

mente nocturna dijo...

Que bonito, te deja una sonrisa y un buen sabor de boca. Feliz año a ti también! :)
¡y que siga mucho el blog!

Bene dijo...

Jo que bonito Raquel, me emocionó :)

¡Feliz 2010 para ti también!

deimian86 dijo...

Voy a hacer caso al aviso que me dice que no me vaya sin dejar un comentario para decirte que me ha gustado mucho n.n

Feliz 2010

Mente Policromada dijo...

Mente Nocturna: Seguro que sí! ^^
Bene: Feliz 2010! Gracias mil! :D
deimian86: Gracias!! Me alegro de que me hayas visitado. ^_^

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