lunes, 5 de julio de 2010

Tres aventuras en estado REM.

A continuación, os presento tres sueños que tuve anoche. Corresponden, curiosamente, a tres tipologías que suelo tener a menudo. Os voy a contar en que consistió cada uno, con un análisis breve inicial, como si de un cuadro clínico se tratara. ;)
Este primer sueño ultimamente se me repite mucho. Estoy empezando a mosquearme bastante, pues hacía tiempo que un sueño no se me repetía de manera tan insesante. Cambian los escenarios y algunos detalles, pero la base es la misma.

Mi padre padecía una enfermedad grave. Estaba en Granada con mis padres, en la casa de veraneo, en un pueblo de la costa. No había visto nada este año ni la capital, por la gravedad de la situación. Él no paraba de sangrar por el recto, teniendo que guardar cama. Estaba claro que iba a morir, y le daban poco tiempo de vida.
Mi madre lo cuidaba. Estaba divorciada de él, pero no obstante lo atendía constantemente. Por un momento tuve miedo también por mamá y la posibilidad de que cayera en una depresión cuando mi padre muriese. Pero luego pensé que el divorcio había sido por alguna razón clave del destino: había ayudado a que mi madre cogiera distanciamiento emocional y a la hora de cuidar de mi progenitor, no sufriera en exceso. La aptitud de mi padre y de mi madre ante la enfermedad era de aceptación. Mi padre aceptaba que iba a morir y lo asumía con gran valentía. A veces venía un médico a casa, cuando mi padre empeoraba, tosiendo de manera continua y gritando de dolor.
Yo rehuía verlo. La situación era tan insoportable y espantosa que el simple hecho de pensar en ver como iba poco a poco muriendo, me hacía entrar en estado de pánico.
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Estuve ingresada dos veces en un hospital debido a la anorexia nerviosa. Ya ha pasado tiempo y mi perspectiva de vida ha cambiado tanto que ya lo veo como un recuerdo lejano. En ocasiones sueño con mi época en el hospital. Varían los acontecimientos. Muchas veces tengo algo de miedo, sobre todo por el caos, el sentir que me evalúan y demás. Mi época en el hospital, en ambas ocasiones, no fue traumático (de hecho aprendí más de psicopatología que en mis años de carrera) pero la falta de libertad y la convivencia en determinadas situaciones límite eran dos problemas acusados.
NOTA PARTICULAR: en este sueño aparece un tío abuelo y unos recuerdos asociados al mismo. A pesar de los recuerdos que conservaba en el sueño, dicho señor no existe en la vida real.
Yo estaba en el centro psiquiátrico aquejada de ¿anorexia otra vez? pero podía salir cuando quisiera, sin que los médicos se dieran cuenta.
A su vez iba por los pasillos y me encontraba con mi compañero de habitación que era una persona que recuerdo de uno de los ingresos y que según me dijeron con orgullo, había vuelto a la vida. Al parecer, había tenido un accidente. Su enajenación mental le hacía intentar suicidarse y ya iba por el quinto intento, este último, el más cerca que estuvo de la muerte (estuvo muerto clinicamente durante un par de minutos).
Podía pasear por los pasillos y por las plantas hospitalarias investigando los trastornos de un lado a otro. Veía gente con psicosis, trastornos degenerativos y demás. Unos cuantos enfermos se habían escapado (aprovechando la poca seguridad que había para deambular por los pasillos, como yo estaba haciendo). Yo, como era una persona "responsable", simplemente curioseaba, pero sabiendo que iba a volver.
El traje que llevaba en el hospital era una bata azul, abierta por detrás y larga. Pero al principio tenía la sensación de que era un elegante vestido. Entonces, caí en la realidad de que era una bata y que la gente que me miraba no lo hacía con admiración, por mi vestido, sino con espanto, por el ridículo que estaba ocasionando. Ni siquiera llevaba bragas. Cuando me di cuenta de ello, volví a la planta que me correspondía con vergüenza.
Al volver de mi paseo, había una pelea de enfermos que no estaban en ese momento muy en sus cabales. El estilo de pelea era similar a la lucha canaria. Era la hora de la merienda, las bandejas de comida estaban allí, pero todo el mundo pasaba de ellas. Los enfermeros se desentendían del tema, para mi extrañeza.
Llegó el momento de la revisión de la nutricionista. En ese momento estaba lavándome los dientes. Vino la enfermera y la nutricionista y empezaron a hacerme preguntas, teniendo yo la boca llena de pasta de dientes y con el cepillo en la boca. Ellos empezaron a impacientarse mientras yo hacía señas de que no podía hablar. Estaban empezando a pensar que tenía un trastorno del habla, cuando no era cierto. Buscaba un lavabo, pero no encontraba ninguno. Finalmente, tiré con rabia el cepillo al suelo y escupí la pasta tal cual para decir las respuestas de la entrevista.
Recuerdo que había un hombre que era mi tío abuelo (era el hermano de mi abuela), que me venía a menudo, en el horario de visitas. Cada vez que aparecía, no paraba de tirarle los tejos a la enfermera. Pero era muy torpe seduciendo. En el momento de la entrevista, allí se encontraba. Intentaba juguetear con unos libros que tenía la enfermera para hacerme un test de mi situación mental. Pero esos libros tenían la peculiaridad de que sus páginas eran perfumadas y a la vez pegajosas. Su torpeza hacía que a la enfermera se le cayera el libro, dejando pegajosas los brazos de ella. Me hizo recordar una vez anterior en la que él no me dejaba estudiar porque siempre estaba pendiente para que yo le prestara atención. Ese hombre no pensaba en los demás: Era como un niño chico. El tacto de esas páginas me recordaba mucho a el tacto de un cien pies (y eso que nunca he tocado uno) que se pegaba un poco como ventosa.
La enfermera aseguró que tuve suerte de que la nutricionista estuviera aquí para una revisión. Pues, los días de trabajo eran los jueves y a veces los viernes (hoy era viernes) y claro, si no, a esperar una semana más a que viniese, ahí ingresada. Además, dentro de poco se iba de vacaciones y no volvería hasta noviembre (estaba en septiembre, finales, si mal no recuerdo).
La enfermera también comentó que pensaban quitar a los nutricionistas del centro médico, y que eso sería una desgracia.
Mi tío abuelo (al que llamaba abuelo para abreviar) empezó a dar coba a la enfermera para ligársela, diciendo que era verdad, que que injusto, que qué horror, pero ni tenía puñetera idea de las consecuencias de eso; hablar por hablar, vamos.

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En ocaciones me veo enamorada de personajes ficticios. Personajes que, estando despierta me parecerían impensables; en ocaciones, ni siquiera atractivos. Muchas veces coinciden con hilos argumentales fantasiosos.
Otra cosa que ocurre a menudo es la despersonalización: el hecho de que de repente me veo a mí misma desde fuera, como una observadora de las circustancias.
A veces, la continuidad temporal de las cosas no es clara. Los saltos temporales y de personajes son algo continuo.
Recuerdo un concurso de súper héroes, por equipos. Súper héroes que no usaban la fuerza, sino otros métodos, para enfrentarse a otros que si usaban la fuerza.
Había una chica de lodo, una chica hecha de caramelo, una chica capaz de abrir las máquinas tragaperras con tal de obtener dinero y otros utensilios, Fry de Futurama (con la capacidad de volar), un chico hecho de chicle, un chico vestido como phanton boy, etc. Y ganaban. También estaba yo.
Estaba enamorada de Fry. Muchas también estaban enamoradas de él (especialmente Leela). Fry tenía aspecto humano (no de dibujo) pero su apariencia cambiaba constantemente, así que no tengo un recuerdo concreto de sus facciones. Él, en un momento de elección elige a Leela como su amor verdadero. Entonces yo pensé “ah, no! Eso sí que no”. Así que, por voluntad divina, Fry cambia de idea y me elige a mí. Cogió para seducirme una rosa, se empezó a comerse todo el tallo hasta llegar a el capullo (que era diminuto y estaba medio marchito) y lo mantuvo en la boca, esperando que con la boca, yo lo cogiera. A mí me dio un poco de "cosita" pero le seguí el juego, un tanto perpleja. Me dijo: “No eres la más sexy, ni la más bella ni nada por el estilo. Pero tu peculiaridad total me fascina”. Me coge en brazos y empieza a volar por los aires.
Mi súper poder fue variando de manera inexplicable. Al principio yo era la chica que habría las máquinas tragaperras en el concurso de súper héroes. Pero después, cuando estaba ya con Fry, mi poder cambió a otro: a partir de imágenes ocultas que a primera vista no puedes vislumbrar nada, podía ver cosas y significados ocultos en las imágenes. Esos significados en las imágenes podían desvelar cosas del pasado y del futuro. Sin embargo, posteriormente, un hombre me hechizó para que en vez de ver las cosas negativas y positivas, solo viera las cosas positivas. Lo hizo con un doble motivo: para que así pudiera ser feliz, pues el hecho de ver montón de cosas horrendas hacía que tuviese muchas pesadillas; y, a la vez, para que él pudiese hacer fechorías sin que nadie le descubriera. Pero claro, vino un investigador privado queriendo resolver un crimen y como ya estaba hechizada, pues no podía ver nada. En aquel entonces mi edad había disminuido considerablemente. Ahora tenía unos 8 años, y no recordaba absolutamente nada de lo ocurrido con el encantamiento (pero yo sí, me veía desde fuera). Al parecer, llegaba un momento que me empezaron los investigadores a poner a prueba con imágenes que otras personas con mi don habían descubierto pero yo no podía.
Ellos empezaban a perder los papeles por mi ineptitud al respecto. Pero yo era ajena a ello (mi yo de 8 años, no el yo observador).
Más adelante, Fry resultó que se convirtió en médico (de repente se hizo más listo) y estaba buscando la manera de ayudar a una mujer que amaba tenía una enfermedad extraña que le hacía hablar un idioma único, inventado por ella, pero con cierta lógica. Él estudió incesantemente el idioma para intentar, con ayuda del poder económico que poseía, patentar el lenguaje e instruirlo a alguna población para que su amada pudiese comunicarse con otros, para horror de muchos estudiosos de la lengua, ante tal disparate. A estas alturas, ya no recuerdo si era yo la amada de la enfermedad o era otra persona. Para ese entonces ya lo veía todo desde fuera, como una observadora pasiva.
No me he inventado ningún nexo de unión ni nada por el estilo. El proceso para crear eso fue ir apuntando un montón de recuerdos sueltos y luego ir ordenándolos, de manera aproximativa. Pero sin añadir nada.
¡Dulces sueños!

6 chispas coloridas:

S. dijo...

Me impresiona el tema de los sueños, y sobretodo que puedas expresarlo con tanto detalle ^^
Un beso!

CAPÉ; dijo...

Me gusta, sí, me gusta. En varias ocasiones he sido yo la que ha ido escribiendo/narrando mis sueños a otras personas o a la pantalla del ordenador y siempre con la respuesta de "que cosas más raras sueñas", "cómo lo puedes recordar?" y por el estilo... no sé, has hecho que me sienta comprendida.
Un beso!

Mente Policromada dijo...

-S: no siempre es así. Pero cuando esto ocurre, es como si la cortina de lo desconocido en mi subconsciente me regalara una iluminación. :)
-CAPÉ: Pues estoy deseando leer algunos de tus sueños. ^_^

Cristo dijo...

Cuan imaginativo somos en sueños, podrias aprovecharlos para montar alguna rica historia ficticia.

Córdoba dijo...

Permíteme, que como el oráculo, interprete los tres sueños como si fueran tres aspectos de un mismo mensaje. La aceptación de la muerte de la estructura que te protege, tu padre, junto a la deserción de la madre, que tiene una nueva vida, te coloca en una situación de desamparo. Buscas protección en el hospital, pero te sientes ridícula con esa enfermedad, que en realidad, cómo tu amado imaginario, Fry, llegará a comprender, no es más que un extraño lenguaje que sólo él puede entender, que expresa el dolor de tu alma. Es el deseo el que te puede mostrar el camino. Desea y busca ese deseo. Me gusta tu blog. Me quedo.

Zaynab Esther dijo...

ay, estuviste en el HUC? y veías a Edu cuando era un PIR apuesto y galante? ♥

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