sábado, 5 de marzo de 2011

Mujer de Hojalata

Ahora que empiezo a sentir
que estoy algo viva en mi interior.
Que no soy sólo una rama hecha de latón.
Ahora puedo decir que al menos Soy.

Puede que a veces quiera llorar.
Ya no hay una sonrisa
de vacío bienestar.
Lo que aquí radica es lo inicial:
puedo usar ahora la palabra “estar”.

Quizás me arrepienta.
Pero cuan importante ha sido sentir sorpresa.
No por el motivo,no por la causa,
sino por las olas que rompen la balsa.

Tantos años sintiendo cartón
en el hueco vacío de mi corazón.
Ríos de sangre recorren ahora
las vías de la próxima estación.

Sentimientos impuros jamás deseados,
llenos de instinto, de puro calor.
Mezcla de culpa y fascinación.
No voy a soltar mi agridulce sabor.

El lunes tocó romper un jarrón.
Invisible a ojos, no a motivación.
El martes era el turno de un apretón
a la espalda de aquel que tanto me ayudó.

Rompí el cristal,
Rompí el cajón de seguridad.
La felicidad,
un plato sucio que hay que limpiar.
El mundo sucumbió:
¿Aquel trompo olvidó su función?

Y en el ajedrez
es inexpresable lo de aquel caballo,
que jamás voló
y ahora brilla a trote, alfiles asustados.

Inmóvil, obediente figura perla.
Pero no nací para obrar a ciegas.
Aunque puedas verme aún quieta
Ahora veo las sombras de la caverna. 
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Métrica: mediocre. Sinceridad: elevada.

1 chispas coloridas:

Cenicienta dijo...

Guao!
La sinceridad es tan pura que es imposible que el poema no guste!
Es sencillamente genial.
Te felicito.
Besos!

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